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martes, 10 de abril de 2012

Casa Museo del Greco



Recientemente volví a estar en Toledo. Entre mi anterior visita y ésta han pasado doce años y muchas cosas han cambiado en la ciudad. Aunque tampoco ha cambiado tanto esta ciudad museo, que asombra al visitante con sus monumentos y que a veces parece aislada del mundanal ruido, aunque también va dejando que la modernidad se haga presente en su conjunto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Uno de los cambios que ha experimentado Toledo ha sido en la Casa Museo del Greco. Cuando la visité por primera vez se encontraba en obras y la presentación de las obras ya quedaba un tanto anticuada. Ha sido un placer reencontrarme con esta nueva Casa Museo, que casi parece completamente nueva. Para empezar se han recuperado espacios como las cuevas medievales y el agradable jardín. Además el lenguaje es muy contemporáneo, integrando bien los cuadros, con nuevas obras expuestas, apoyándose en materiales gráficos y audiovisuales.

Además tuvimos la suerte de que nos tocó una visita personalizada a cargo de Eduardo, un voluntario, hombre jubilado, de trato amable, palabra justa y amplia cultura, que nos contó con gran amenidad tanto la historia de la casa como la del Greco, hablando de su peripecia vital y de su estilo pictórico. La capilla, la biblioteca y la cocina son otros lugares de interés. Esta casa museo es un ejemplo de la perfecta integración entre lo clásico y lo contemporáneo. Y si además veo las obras de mi pintor favorito, qué más se puede pedir...

viernes, 7 de enero de 2011

Yo estuve en el Chillida Leku


Fue en el verano del año 2005, no recuerdo exactamente si a finales de agosto o comienzos de septiembre. Yo también estuve en el Museo Chillida Leku, en unas vacaciones estivales en San Sebastián. Lo visité por la mañana y el día acompañó, fue toda una experiencia (otra palabra contenedor, tantas veces vacía de contenido). Visitar el caserón, pasear entre los árboles y sentirte dentro (literalmente) de las esculturas. Chillida Leku fue el sueño del escultor Eduardo Chillida hecho realidad, una utopía, un lugar estimulante para los visitantes, pero la crisis también se lo ha llevado por delante.
Está claro que hay temas mucho más importantes, de todas formas el cierre de este museo, aunque no se produce de forma temporal, ha tenido repercusión en los medios. Ante la imposibilidad de su mantenimiento económico, la familia optó por cerrarlo. Hasta que vengan mejores tiempos y vuelva a abrirse. Una lástima, porque seguro que las administraciones destinan dinero a otros proyectos menos interesantes y se podría haber hecho un esfuerzo para que el público siga disfrutando del último sueño de Chillida, un espacio para el arte y la naturaleza. Parece que en estos tiempos prosaicos no hay dinero para algo tan abstracto, pero a su vez tan necesario, como el arte.
Me queda el recuerdo de su visita. Yo también estuve en el Chillida Leku. Quién sabe, igual algún día vuelvo a pasear entre las esculturas del maestro. Pero para eso aún falta mucho...