No es lo mismo estar cerrado por vacaciones que estar cerrado por derribo...
viernes, 12 de agosto de 2011
miércoles, 13 de julio de 2011
Cadizterapia
Con todas las que son en el mundo y no hay dos ciudades iguales. Vale, todas tienen calles, plazas, edificios, historia y habitantes. Pero su sabor, su estilo, las vivencias que la han hecho diferente son las que constituyen la esencia de cada ciudad. Todas las ciudades tienen su mito, su imagen configurada a través de siglos y años, con monumentos icónicos que se reproducen en las guías turísticas hasta formar la 'imagen' que la mayoría de la gente tiene en la cabeza de ese lugar. Pero excede del contenido de esta entrada, dedicada a mi amiga Loli, con la que fui el pasado fin de semana a Cádiz, hablar de los mitos de cada ciudad.
¿Qué es la Cadizterapia?
Un nuevo concepto revolucionario en el mundo de los viajes. En nuestra época actual aparecen las técnicas más variadas en los temas más diversos, como la risoterapia. De eso Cádiz sabe mucho. Los patronatos turísticos y el Ayuntamiento se han puesto de acuerdo y, sin usar ese término, nos lanzan el mensaje de la Cadizterapia: 'Cádiz, la ciudad que sonríe' es el lema.
La Cadizterapia es una forma de estar en el mundo
La Cadizterapia es poner una sonrisa ante la adversidad
La Cadizterapia es ser tan grande como para no tomarte en serio, estar pleno de tantas cosas que no necesitas sofisticarte ni tener pose ni creerte nada
La Cadizterapia es usar el humor como escudo, es cantar por tanguillos las duras verdades de la existencia, es hacer crítica política con unos cuantos cuplés
La Cadizterapia es el elogio de la sencillez, del pueblo
La Cadizterapia es estar tumbado en la playa de la Caleta sin pensar en nada, dar un paseo por el Baluarte de la Candelaria y respirar el aire que te hará soportable la vuelta a tu ciudad de origen, es echarte unas risas con los excesos de un travesti y sus bromas en el Pay Pay
Cádiz tiene muchos problemas también. No todo va a ser mitificación. Como cualquier otra ciudad. Junto a la Iglesia de Santa María hay un sencillo azulejo con un poema en el que se pide ayuda divina para vencer "el paro y la droga". Pero más allá de problemas estructurales, Cádiz para el visitante, para el foráneo, para el extranjero es un lugar en el que estar a gusto, lleno de historia, una ciudad sencilla, que no compite con otros destinos de Andalucía en pomposidad y monumentalidad, ni falta que hace. Es cercana y acogedora, es popular y divertida, señoras y señores, esto no se puede explicar, tienen que ir a Cádiz...
P.D. - Y es muy probable que si quieren visitar algún lugar en concreto y lo comenten en voz alta, cualquier vecino (especialmente una señora mayor) le indique la dirección que deben tomar. Lo que en otro sitio se llamaría entrometimiento aquí es interés y cercanía. Sencillez. Cai es diferente! :)
martes, 12 de julio de 2011
Dos fandangos
No te fíes del cariño
que diga muchas palabras,
que el verdadero cariño
se hace un nudo en la garganta
y se llora como un niño
Mis lágrimas voy echando
en un vaso de cristal.
Ahora las echo en el suelo
porque, de tanto llorar,
el vaso lo tengo lleno
Y un recuerdo al maestro, el más grande cantaor de fandangos que hemos tenido. De Huelva tenía que ser: Paco Toronjo.
que diga muchas palabras,
que el verdadero cariño
se hace un nudo en la garganta
y se llora como un niño
Mis lágrimas voy echando
en un vaso de cristal.
Ahora las echo en el suelo
porque, de tanto llorar,
el vaso lo tengo lleno
Y un recuerdo al maestro, el más grande cantaor de fandangos que hemos tenido. De Huelva tenía que ser: Paco Toronjo.
jueves, 7 de julio de 2011
De cinéfilo a cinéfago
Descubrí el término no hace mucho: 'cinéfago'. Es una palabra que viene a sustituir al 'cinéfilo' clásico, es decir, el amante del cine, por un amante del cine en versión 2.0, mejor dicho, en versión posmoderna, ecléctica y ausente de prejuicios. La idea simplificada sería que ser cinéfilo define degustar los platos más exquisitos del cine clásico, disfrutar con las interpretaciones de los mejores actores y aplaudir las obras más destacadas de los directores que configuran el 'canon' de la creatividad, del arte y del buen gusto en el cine.
Pero la posmodernidad (o ya casi habría que hablar de pos-posmodernidad) se empeña en ponerle nombre a todo, en intentar buscar diferencias y en definirse y nos regala el nuevo término: 'cinéfago'. Persona que adora y disfruta el cine, pero no entendido como una escala de valores, si no como un inabarcable menú de platos en el que un día te puede apetecer un clásico de los años 20 y al día siguiente una película de serie B de los 70. Aquí está la cinefagia: en la mezcla, la variedad, el no avergonzarse por ver unas determinadas películas. En definitiva, cambia la mirada. Pues bien, soy cinéfago.
Esta entrada (la primera de julio, me da que este verano no voy a estar demasiado activo en el blog) la escribo en el momento adecuado, porque esta noche acabo de hacer un experimento cinéfago. Llevaba meses con ganas de hacerla y llegó la noche adecuada para ver, en este orden, 'El séptimo sello', de Ingmar Bergman, y 'Los bingueros', de Mariano Ozores. Sin duda verlas en el orden inverso habría sido casi otra experiencia diferente. Nada que ver en todos los órdenes: la época (una es de 1957 y otra de 1979), la nacionalidad (sueca y española), el estilo, la forma de narrar, los personajes, la música... Nada de nada.
'El séptimo sello' es el cine con mayúsculas para el cinéfilo. Es un cine que te hace pensar, reflexionar, nada menos que sobre la idea de la muerte. Tiene gran calidad estética y narrativa, contiene imágenes que forman parte ya de la historia del cine (el juego de ajedrez entre el caballero y la muerte) y la he disfrutado muchísimo, a muchos planos y con gran intensidad. Nada que ver por supuesto con 'Los bingueros', que es frívola, casposa y difícilmente pasaría hoy el examen de lo 'políticamente correcto'. Pero una aspira a ser otra y otra se conforma con ser un producto de mero entrenimiento. Las dos son cine y el cinéfago tiene que intentar aprovechar lo que pueda extraer de cada experiencia, sea a un nivel narrativo, formativo, cultural o meramente estético. Os invito a 'cinefagear', como en la música o en la gastronomía, unos días nos apetece una hamburguesa y otros probamos un gazpacho de mango.
¡Viva el cine, feliz verano amigos lectores!
Pero la posmodernidad (o ya casi habría que hablar de pos-posmodernidad) se empeña en ponerle nombre a todo, en intentar buscar diferencias y en definirse y nos regala el nuevo término: 'cinéfago'. Persona que adora y disfruta el cine, pero no entendido como una escala de valores, si no como un inabarcable menú de platos en el que un día te puede apetecer un clásico de los años 20 y al día siguiente una película de serie B de los 70. Aquí está la cinefagia: en la mezcla, la variedad, el no avergonzarse por ver unas determinadas películas. En definitiva, cambia la mirada. Pues bien, soy cinéfago.
Esta entrada (la primera de julio, me da que este verano no voy a estar demasiado activo en el blog) la escribo en el momento adecuado, porque esta noche acabo de hacer un experimento cinéfago. Llevaba meses con ganas de hacerla y llegó la noche adecuada para ver, en este orden, 'El séptimo sello', de Ingmar Bergman, y 'Los bingueros', de Mariano Ozores. Sin duda verlas en el orden inverso habría sido casi otra experiencia diferente. Nada que ver en todos los órdenes: la época (una es de 1957 y otra de 1979), la nacionalidad (sueca y española), el estilo, la forma de narrar, los personajes, la música... Nada de nada.
'El séptimo sello' es el cine con mayúsculas para el cinéfilo. Es un cine que te hace pensar, reflexionar, nada menos que sobre la idea de la muerte. Tiene gran calidad estética y narrativa, contiene imágenes que forman parte ya de la historia del cine (el juego de ajedrez entre el caballero y la muerte) y la he disfrutado muchísimo, a muchos planos y con gran intensidad. Nada que ver por supuesto con 'Los bingueros', que es frívola, casposa y difícilmente pasaría hoy el examen de lo 'políticamente correcto'. Pero una aspira a ser otra y otra se conforma con ser un producto de mero entrenimiento. Las dos son cine y el cinéfago tiene que intentar aprovechar lo que pueda extraer de cada experiencia, sea a un nivel narrativo, formativo, cultural o meramente estético. Os invito a 'cinefagear', como en la música o en la gastronomía, unos días nos apetece una hamburguesa y otros probamos un gazpacho de mango.
¡Viva el cine, feliz verano amigos lectores!
lunes, 27 de junio de 2011
Un cambio de sexo (musical)
¿Tienen sexo las canciones? Durante años muchos cantantes han realizado versiones con cambios de género en función de quién cantaba la canción. Comparto hoy una de las más deliciosas canciones compuestas en Brasil, la fantástica 'Garota do Ipanema', pero cambiada de sexo. Cuando la cantan las mujeres, se convierte en 'Boy from Ipanema'. Lena Horne, Julie London, Shirley Bassey, la extraordinaria Ella Fitzgerald o, más recientemente, Diana Krall le han cantado a ese sensual y bello chico de la playa de Ipanema.
Como anécdota comentaré que recientemente la cantante malagueña Diana Navarro, en su disco dedicado a la canción española, 'Camino verde', cambió de sexo a la mítica Bien pagá y en su lugar cantó el 'Bien pagao'. Seguro que hay algunos casos más, pero lo importante es que la música suene bien en las voces de hombres y mujeres. Y da igual el sexo. Recuerden que en los 80 llamaba la atención que Ana Torroja, la solista de Mecano, cantara las canciones compuestas por los hermanos Cano, desde el punto de vista de un hombre. Y sonaba curioso.
Les dejo con este chico de Ipanema! Feliz junio, que se nos va terminando!
Como anécdota comentaré que recientemente la cantante malagueña Diana Navarro, en su disco dedicado a la canción española, 'Camino verde', cambió de sexo a la mítica Bien pagá y en su lugar cantó el 'Bien pagao'. Seguro que hay algunos casos más, pero lo importante es que la música suene bien en las voces de hombres y mujeres. Y da igual el sexo. Recuerden que en los 80 llamaba la atención que Ana Torroja, la solista de Mecano, cantara las canciones compuestas por los hermanos Cano, desde el punto de vista de un hombre. Y sonaba curioso.
Les dejo con este chico de Ipanema! Feliz junio, que se nos va terminando!
jueves, 23 de junio de 2011
Deseos por San Juan
Nuestra sociedad sigue girando en torno a sus tradiciones, creencias y ritos. Aunque nos hayamos vuelto tan contemporáneos, con nuestros ipods, iphones y estemos en decenas de redes sociales (in crescendo), de vez en cuando gusta reencontrarse con nuestra parte más ancestral, más ritual, cuando la sociedad era diferente, mucho menos sofisticada, pero también con otros encantos (y otros problemas, claro). La noche de San Juan es una noche ideal en el año para los idealistas, para los jóvenes de pensamiento, para los indignados, claro que sí. ¿Por qué? Porque hay en San Juan algo trascendente, algo inconformista, algo provocador.
San Juan, para mí, es deseo de cambio. Es una hoguera purificadora en la que queremos quemar todo aquello que no nos gusta de nosotros ni del mundo. Si todos los ciudadanos escribieran en un papel las cosas que detestan de esta sociedad (otro sistema es posible) y las fueran depositando en las hogueras, igual no serviría de nada desde un punto de vista práctico, pero simbólicamente les ayudaría a intentar pelear más por conseguirlas en el día a día. Un mundo más justo, más sencillo, más libre, menos burocratizado. No hay por qué irse a los grandes temas ni conflictos mundiales (tantos, tan variados y tan complejos), si no que en nuestros reducidos entornos cotidianos también podemos introducir elementos para cambiarlos, para mejorarlos, para sanearlos.
Llegamos a San Juan cansados. Casi la mitad del año nos ha traído hasta aquí. En sus arenas, en su fuego, en sus olas buscamos purificarnos, cambiar, ser mejores, encontrar fuerzas para todo lo que nos quedan en esta segunda parte del 2011. Y mira que pasarán cosas. Pero en ese fuego podemos dejar atrás miedos y frustraciones, tristezas y desencantos. Viejos amores. Ideas obsoletas. Proyectos fracasados. Renovémonos por dentro, volvamos a esta mitología de San Juan (aunque no es necesaria, tampoco, cualquier día es bueno para cambiar, uno puede inventar su propia mitología).
Y tras estas breves reflexiones 'sanjuaneras' no puedo dejar de compartir al maestro, a Joan Manuel Serrat, que desde hace años pone la 'banda sonora' a mi noche de San Juan con esta preciosa canción 'Fiesta', en la que nos recuerda que, al menos por unas horas, todos somos iguales...
sábado, 18 de junio de 2011
¡Viva Gigliola!
Gigliola Cinquetti es una cantante italiana nacida en 1947, que vivió su época de mayor popularidad allá por los años 60 y 70. Es recordada sobre todo por su tema 'Non ho l´età' (No tengo edad), con el que ganó el festival de Eurovisión en el año 1964. Hoy tengo un 'día Gigliola' y su preciosa y cálida voz me llevan acompañando toda la tarde, ya que enlazo una canción con otra en youtube.
Estas breves líneas no son sólo para homenajearla por su voz, su repertorio y su encantadora puesta en escena, si no también para recordar un tipo de artistas que ya, prácticamente, ha desaparecido. Aunque su lengua era la italiana, Cinquetti no tuvo problemas en cantar en francés, castellano, inglés y hasta en alemán. Así formaba parte de un circuito europeo, realizando actuaciones en las distintas televisiones nacionales y contribuyendo a incrementar su popularidad. Hoy día creo que los mercados musicales, con todo lo que han crecido, también están más cerrados. Es raro encontrar a estas primeras figuras europeas que no tengan problemas en cantar en las principales lenguas del continente. O tenemos a gente muy local o gente muy global, pero desde el inglés.
Viva la música, viva la variedad musical y una pequeña anécdota. Un amigo me comentaba hace poco que cuando él publicaba o decía que le gustaban este tipo de canciones, había algunas personas que lo ridiculizaban. Completamente absurdo, otro día hablaré del 'talibanismo cultural' o de las personas que, desde ciertas actitudes intelectuales, establecen el canon de lo que se debe o no escuchar. ¿Saben lo que pienso? Que cada cual escuche lo que quiera, tenga más o menos calidad, tenemos que ser libres en todo y también en la música y hoy más que nunca podemos estar abiertos a un universo completamente amplio, aunque luego cada uno, está claro, tenga sus gustos. Pues a mí Gigliola me encanta y quiero dejaros con esta versión de 'Alle porte del sole' en alemán, que sería 'Auf der strasse der sonne'. Hasta Lady Gaga ha hecho un guiño al alemán en su último trabajo...
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