jueves, 16 de julio de 2009

Paris Hilton y Sócrates




Sócrates nació en Atenas el 470 antes de Cristo, 2.451 años de que en Nueva York naciera Paris Hilton. Cuántas cosas han pasado en esos 2.451 años. ¡Cuánto ha cambiado el mundo desde entonces! Ambos nacen en dos ciudades que son en sus respectivas épocas el epicentro cultural del mundo: la Atenas democrática y el Nueva York posmoderno. Sócrates no escribió nada. Paris Hilton ha dejado algo escrito… aunque casi habría sido mejor que imitara al filósofo griego. Sócrates fue escultor y militar. Paris Hilton es cantante, actriz, modelo, diseñadora de moda. Ambos comparten eso del pluriempleo.


Sócrates nos enseñó la importancia del pensamiento y ayudó, vía Platón, a establecer las bases del pensamiento occidental. Paris Hilton deja como legado… bueno, es Paris. Sócrates nos enseñó eso de ‘sólo sé que no sé nada’. A Paris le ha tocado nacer con muchas más comodidades y ha optado en la vida por no preocuparse de nada y dedicarse a vivir como le place. Sócrates estimulaba a la gente con sus preguntas, haciéndoles reconsiderar lo que sabían. Con Paris Hilton uno se pregunta qué puede aprender de ella. Posiblemente nada, pero el hecho de que sea una celebridad nos dice mucho de cómo es nuestro mundo.


Ambos tuvieron problemas legales. Sócrates fue condenado por despreciar a los dioses y por corromper a la juventud con sus enseñanzas. Por su parte Paris Hilton pasó unos días en prisión por violar su libertad condicional, tras conducir superando el límite de alcohol permitido. Sócrates aceptó su muerte y no quiso fugarse, pese a que sus amigos idearon un plan para ayudarle. Las imágenes de Paris sirvieron para llenar el telediario y, más allá de sus cinco minutos de gloria efímera, quedan como otro episodio de patetismo de una 'celebrity'. La muerte de Sócrates, pese a que lo humano (y lo que hubiéramos hecho casi todos) habría sido huir, es un ejemplo llevado hasta las últimas consecuencias del valor de las propias convicciones.

De Sócrates sólo nos hacemos una idea a través de bustos. De Paris tenemos millones de imágenes (y las que seguirá habiendo mientras haya un país del mundo que no prohíba las fiestas). Un futbolista brasileño se llama Sócrates. A night in Paris es un clásico del género para adultos.

Si Sócrates levantara la cabeza… no sabemos quién sería ni qué habría hecho. Paris Hilton es una celebridad y genera miles de comentarios, noticias, rumores y especulaciones en Internet. Sócrates es uno de los grandes pensadores de todos los tiempos y su legado permanecerá. Cuando pasen treinta años seguiremos bebiendo de la fuente del pensamiento socrático, vía Platón, y Paris Hilton quedará como un icono kitsch, ejemplo de exceso, pero también de una época.

Paris Hilton. Vale, algunos dirán que es lo peor, qué asco de tía, un pésimo ejemplo y no la puedan ni ver. Pero nos da mucho juego (el petardeo es tan necesario como la cultura clásica). Alaska la reivindicó en un programa del corazón, argumentando que es una rica heredera que va de lo que es, es decir: fiestas, juerga, diversión, caprichos y excesos la definen. No quiere vender su preocupación por los pobres o sus intereses culturales. Simplemente no da más de sí. Nos seguirá dando juego un tiempo para cotillear y frivolizar, para petardear. Pero siempre nos quedará Sócrates.

Sócrates, espero seguir aprendiendo de ti y seguir cuestionándome las cosas. Paris, eres lo peor, pero te adoramos. Sigue siendo así, que nos gustas. Una rubia petarda y un filósofo griego. ¿Algún día en alguna parte se producirá una conversación entre ambos? Sólo sé que no sé nada, sólo tengo una certeza: las estrellas están ciegas.

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