viernes, 28 de agosto de 2009

Vacaciones

Llegó el momento de las vacaciones. Después del trabajo, toca disfrutar. Tuve diez días a finales de julio, cuando fui a ver a Madonna a Zaragoza, y ahora descanso desde mañana hasta el lunes 21 de septiembre. Antes de un viaje siempre estoy nervioso, pero son nervios positivos, de la emoción y las expectativas generadas. Mucho más en este caso. Voy a visitar a mi amiga Nazaret, que ha pasado un año con una beca en São Paulo. A la vuelta compartiré con vosotros -amigos, conocidos y desconocidos- mis impresiones de este viaje tan espectacular.

Por eso os informo de que va a haber un parón en la publicación de entradas. Me voy de vacaciones y espero volver a publicar en torno al 22 de septiembre. Eso sí: temas no me faltarán. Por eso, a modo de compensación, este mes de agosto he sido muy prolífico y he procurado publicar bastante, porque en septiembre apenas lo haré en los últimos días del mes, eso sí, ya os iré contando detalles del viaje. Y es que esto del blog engancha.

A lo largo de los últimos meses he estado escuchando mucha música brasileña. Me encanta la bossa nova, por su elegancia y sensualidad. Si pienso en Brasil se me viene a la cabeza esta melodía, que conozco desde mi infancia. En estos días he recordado la película de Walt Disney en la que Donald viaja por Sudamérica. Brasil no podía faltar en la ruta. Ahora he descubierto que ese popular estribillo es de 'Aquarela do Brasil', una preciosa canción de elogio de la tierra, en la voz de la deliciosa Gal Costa. Disfrútenla y hasta pronto. Feliz septiembre, nos vemos a la vuelta.


Defensa de la cigarra



La cigarra siempre ha tenido muy mala prensa. Queda de vaga, perezosa, frívola, despreocupada e inconsciente. Para la hormiga, sin embargo, van todas las alabanzas: es previsora, trabajadora, constante y organizada. Pero, ¿qué sabrá nadie cómo es la cigarra por dentro y la cruz que irá llevando? Esta fábula de Esopo, recreada por La Fontaine en Francia y trasladada al castellano por Félix María Samaniego, advierte de los peligros de vivir tan sólo entregado a placeres y reflexiona acerca de la importancia de ser previsor.

Pero, ¿es tan insensata la cigarra que no se da cuenta de lo que está haciendo? Nos venden a una cigarra que tiene neurona y media y lo único que le preocupa es divertirse, sin pensar en nada más. Pero vamos a interpretarla en clave posmoderna. Imaginen a una cigarra de vuelta de todo, que tuvo una infancia difícil, que fue abandonada y ahora llega a su juventud con ganas de disfrutar, de pasárselo bien, siendo consciente de que hoy estás aquí y mañana allí, que nada de lo que tenemos es seguro y de que la vida es asombrosamente imprevisible. Tampoco hace falta interpretaciones de un pasado turbio. Igual simplemente no le gusta trabajar y tampoco pide a otros que hagan su trabajo, tal vez no quiere formar parte de ese sistema productivo y prefiere vivir su vida, libre, a su manera.

No es que la cigarra no tenga capacidad de pensar en el futuro, pero prefiere no hacerlo, siendo consciente de que lo único que tiene el ser humano, bueno en este caso el animal, es su hoy. Hedonismo frente a estoicismo. Placer frente a trabajo. Despreocupación frente a planificación. Los disolutos obtienen castigo en la fábula, pero ellos quieren vivir de otra forma, quieren hacer una vida distinta a la de 'la masa' trabajadora. El trabajo viene del castigo divino, aunque muchas teorías quieren dignificarlo, pero la cigarra es consciente de que todo lo que no sea placer es locura, como cantan en La Traviata.

La hormiga también tiene sus motivos. Por supuesto. No entraremos ahora en eso. Creo que esta fábula viene bien en tiempos de crisis. La hormiga tenía acciones en bolsa y se quedó sin nada. Sin embargo la hormiga, si no tenía nada, nada tiene que perder. Le basta con tener sus piernas para bailar, su boca para cantar y su corazón para sentir. Esto es sólo una divagación nocturna. La hormiga tiene sus razones y la cigarra las suyas, aunque en esta entrada me pongo de parte de la disoluta. Desde fuera pueden parecer extraños e incomprensibles los actos de los otros, o nos puede dar la impresión de que actúan desde la frivolidad, pero en algunos casos quién sabe si la constante búsqueda de placer no está motivada por la inquietante incertidumbre de que toda vida se acaba y, con independencia del trabajo o de los bienes adquiridos, como defiende la hormiga, cuando llega el adiós es igual para todos. Y a la hora de partir no hay diferencias entre amantes del placer o del trabajo. El que toca, toca y por ahí tenemos que pasar todos.


Voy terminando. En la versión de Esopo, es decir, en la más antigua, la cigarra se pasa el verano de cante en cante. LLega el frío invierno y la trabajadora hormiga se compadece de la tiritante cigarrita, con la que comparte algunos granos de trigo. Lección aprendida: ahora te salvaste, pero tienes que ser más previsor. Pero La Fontaine y Samaniego le agrían el carácter en pleno Siglo de las Luces y la hormiga se vuelve antipática y egoísta. No atiende el SOS de la pobre cigarra, a la que condena a morir de frío. ¿Y todo eso por pasarse el verano a la bartola canturreando? Tampoco es para tanto. Es verano, a todos se nos reblandece un poco el cerebro, con ese calor cualquiera se concentra en el trabajo y esas cosas.

En la fusión está el gusto. De tanto estar juntas al final la cigarra y la hormiga acaban integrando la personalidad del otro. Como un Quijote sanchificado y la quijotización de Sancho. La hormiga se vuelve menos férrea y descubre que se puede compatibilizar trabajo y descanso. La cigarra, de vuelta de todo, termina pasando por el aro y aceptando que el sistema le impone tener que realizar un trabajo, asumir un oficio, cumplir una tarea para la comunidad. Deja de formar parte del grupo de parados o inadaptados sociales y va haciendo lo que puede. ¿Somos cigarras o somos hormigas? ¿O ambas cosas? ¿Somos hormigas deconstruidas y cigarras postmodernas? O simplemente somos y quizás con eso ya sea suficiente.

jueves, 27 de agosto de 2009

Collection d´Arnell Andréa

Aunque lógicamente tengo mis gustos culturales a esta edad, más o menos, definidos, me gusta estar abierto a conocer nuevos nombres, a aprender y a ampliar así mi campo de conocimientos. Cualquier referencia cultural es bienvenida. El otro día mi compañera Sandra tenía puesto un cd con Collection d´Arnell Andréa y no quería dejar de compartir este reciente descubrimiento musical con vosotros. De momento apenas he escuchado algunos temas de ellos, pero me gusta su mezcla de música clásica con electrónica, su estilo 'darkwave', sugerente y tenso, su aire sinfónico con un toque inquietante. Me contaba Sandra que sus puestas en escena suelen ser muy llamativas, con proyecciones audiovisuales, auténticas performances. Además forman parte de un sello independiente francés de nombre Prikosnovénie. Beben de fuentes artísticas y su octavo y último disco hasta la fecha, 'Exposition, Eaux-Fortes et Méandres', de 2.007, está inspirado en una obra de Mussorgsky, inspirada a su vez en pinturas de finales del siglo XIX, como 'La isla de los muertos', de Böcklin.

Con esta entrada musical tan culturaloide y alternativa me redimo tras haber publicado 'Ya no lloro más', de Encarnita polo y Locomía. Habrá que escuchar a este grupo francés, nacido en 1.986, eso sí, un rato y después a poner algo frívolo en el ordenador, para desengrasar. Os dejo con una muestra de su arte. Pero, aviso, el kitsch volverá a este blog. ¡Hay que escuchar de todo!


La trilogía de Nueva York



Baudelaire: Il ne semble que je serais toujours bien la ou je ne sui spas. Mi amiga Elena me regaló esta cita hace años y aquí empieza mi historia con esta obra. Llevaba tiempo con ganas de leerla, así que me compré el libro (creo que en El Corte Inglés de Jerez, aunque no estoy seguro, en todo caso es un dato completamente prescindible) y ha sido mi última lectura veraniega. Paul Auster está considerado uno de los grandes narradores actuales norteamericanos y ha recibido numerosos premios internacionales, entre ellos el Príncipe de Asturias de las Letras, en 2006, el mismo año que fue galardonado Almodóvar. Hasta llegaron a hablar de un proyecto cinematográfico juntos, como relata el director en su blog, pero no llegó a materializarse.

‘La trilogía de Nueva York’ (Anagrama, Compactos, 2008) la conforman tres relatos: ‘Ciudad de cristal’, ‘Fantasmas’ y ‘La habitación vacía’. Aunque se pueden disfrutar por separado, en este caso tiene su sentido leerlos en orden cronológico, como si fuéramos a ver ‘Azul’, ‘Blanco’ y ‘Rojo’, de Kristof Kieslowski. En ambos casos el final de la trilogía incluye referencias a las dos piezas anteriores que dan otro sentido a la historia.

Si nos centramos en la narración, en los dos primeros casos se trata de historias de detectives y en el tercero de un hombre que recibe la información de que un amigo suyo ha desaparecido. Su esposa, embarazada, contacta con él para que se haga cargo de su obra literaria, como había sido su deseo. Todos le dan por muerto. En los tres casos se trata de hombres que tienen que enfrentarse a búsquedas externas, pero que al final y al cabo no hacen otra cosa que buscarse a sí mismo.

Aunque se lee bastante bien, sin excesivos intelectuales, la obra es bastante compleja, ya que Auster hace una reflexión sobre la identidad, el proceso creativo, la idea del doble, la dualidad. Como señalan los comentaristas se trata de un fascinante juego de espejos, en el que se entremezclan realidad y ficción, la persona y el personaje. Aunque son muy diferentes, la última historia, ‘La habitación vacía’, la relaciono con ‘El corazón de las tinieblas’. En ambas un hombre está buscando a otro. Conocemos muchos datos sobre el que busca, que es más sensato y con los pies en la tierra, aunque el buscado ejerce una increíble fascinación. En ambos casos impregnan toda la obra, aunque realmente su participación es mínima y se centra al final.

No quiero dar más datos para no chafaros las tramas en caso de que decidáis leerlas. Esta obra, escrita entre 1.985 y 1.987, supuso la consagración definitiva de Auster en el panorama literario internacional. Con una visión posmoderna hace una relectura del género clásico del detective, con una compleja estructura narrativa, constantes reflexiones sobre la identidad y la creación literaria. Además incluye numerosas referencias a personajes reales, como Milton, Bakhtin o Lorenzo da Ponte. También cita un supuesto ensayo sobre el Quijote, en el que plantea la fascinante hipótesis de que Alonso Quijano no estaba loco y fingió toda una farsa con la intención de pasar a la posteridad. La obra me ha gustado mucho, me ha mantenido en vilo, es de esas que enganchan. Además de entretenida plantea reflexiones e ideas fascinantes. De momento no lo tengo previsto, porque mi lista de escritores que merecen ser leídos es muy amplia (siempre habrá lecturas pendientes, como películas por ver o discos por escuchar, pero eso es inevitable, nos acabamos nosotros, pero la cultura no se agota nunca) pero habrá que volver a Auster. Sólo sus títulos ya animan a leer esas páginas, por ejemplo ‘Creía que mi padre era Dios’, ‘La música del azar’ o ‘La invención de la soledad’.

Por cierto hay una trilogía de Nueva York en cine, que no tiene nada que ver con Auster. En 1.989, dos años después de la publicación del libro, tres genios como Woody Allen, Francis Ford Coppola y Martin Scorsese rodaron ‘Historias de Nueva York’. Desconozco si se ha propuesto al autor llevar esta obra al cine. Sería interesante, eso sí, con guión de Auster o como mucho que firme con seudónimo. Dark o Quinn valdrían.

De esta novela me quedo con varias citas, aquí van algunas de ellas:

- El deseo sexual también puede ser el deseo de matar, llega un momento en que es posible elegir la muerte en lugar de la vida.
- La cuestión es que al final cada vida es irreductible a nada que no sea ella misma. Lo cual equivale a decir: las vidas no tienen sentido.
- Las historias sólo suceden a quienes son capaces de contarlas, había dicho alguien una vez. De la misma manera, quizá, las experiencias sólo se presentaban a quienes eran capaces de tenerlas.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Los Negros






En mayo de este año Axioma Teatro presentó en Almería esta puesta en escena, que forma parte del Circuito Andaluz de Teatro de la Junta de Andalucía. Anoche se representó en el Parque María Cristina de Algeciras. ‘Los negros’, más que una obra de teatro, es un espectáculo escénico, ya que incluye muñecos articulados, proyecciones de vídeo, mimo, danza contemporánea y lo más espectacular de todo: música en directo.

‘Los Negros’ es un entremés de Simón Aguado, que narra la historia de dos esclavos negros que se aman. Los señores se oponen a este amor ya que consideran que sus relaciones les iban a distraer y quitarles tiempo de ‘servir’. Pero habrá boda y todo. La acción transcurre en el año 1.602 y no pasaría de ser otra historia más de enredos, si no es por la mirada contemporánea del director, Carlos Góngora. ‘Versión libertaria’, reza el cartel de presentación. En esta obra, en la que los negros se lo pasan en grande con sus bailes y simpatía, a pesar de ser esclavos, y los señores son antipáticos, egoístas y llevan unas vidas mediocres, pese a su poder. Además del entremés de Simón Aguado, el espectáculo está construido con extractos de textos populares, Carlos Góngora también aporta de su propia cosecha y el poema 'Escribo' de José Ángel Valente.



Del 1.602 damos un salto radical al 2.009. En una pantalla un hombre, al que no vemos la cara, está leyendo el periódico. 40.000 niños mueren de hambre al día en el mundo. Qué horror, dice su mujer, que se está duchando y a la que tampoco vemos la cara. Habría que hacer algo. Pero qué vamos a hacer nosotros replica el marido. Una vez arreglados se van al teatro a ver ‘Los Negros’. Interesante, comenta la esposa. Después aparece en escena un muñeco de un niño acompañado por su perro. Este chico es español de origen marroquí y nos cuenta los inconvenientes de ser un ‘extranjero en su propio país’. “En España me dicen moro vete a tu país y en Marruecos me llaman el españolito”.


La puesta en escena es bastante sencilla, pero se aprovechan bien los recursos. A unos grandes bloques en el inicio de la función se les daba la vuelta y por detrás representaban dos pisos con personajes de cartón piedra. Los negros por un lado y los blancos por otro, eso sí. Los poderosos no se podían mezclar con los esclavos. También cautivó al público la música en directo, a cargo de dos saxofonistas, un acordeonista, que tenía un número de solista, y un quinto músico a los bongos. Al final los personajes se quitaban sus máscaras y saludaban al público. Un entremés del XVII visto desde la perspectiva actual. Con palabras sencillas nos cuenta un mensaje de vital importancia para nuestro recién iniciado siglo XXI: la necesidad de la tolerancia, del respeto a los otros y del mestizaje cultural. Podrían ser los negros como los gitanos, los árabes, los chinos o cualquier otro. Una agradable noche de verano en el Parque María Cristina de Algeciras, con números muy divertidos, música en directo y mensaje crítico.
Me quedo con una frase de la obra, que pronuncia uno de los negros protagonistas: "En el mundo hay cada vez más gente y menos personas".

martes, 25 de agosto de 2009

Operación pandemia

El breve post 'Modelo con mascarilla' tenía una irónica reflexión sobre la gripe A. Desgraciadamente ya hay quince muertes en España, tres de ellas en Andalucía. El fin de semana pasado sacamos en el periódico el fallecimiento de una mujer en Algeciras. Aunque hay que ser conscientes de la gravedad de estos hechos, tampoco debe cundir la alarma y los medios de comunicación deben hacer llamamientos a la cordura. La realidad social es demasiado compleja, hay muchos intereses y en Internet quedan muchos espacios que no controlan 'los distintos poderes'. Me acaban de enviar este vídeo, dura casi diez minutos, pero creo que merece la pena verlo y reflexionar sobre su contenido. Siempre hay que tener una visión crítica ante lo que pasa. Cuídense.


lunes, 24 de agosto de 2009

Remembranza pompeyana





Tal día como hoy, hace 1.930 años, se produjo la erupción del Vesubio, que sepultó Pompeya y también afectó a otras poblaciones cercanas, como Herculano o Estabia. Era el noveno día antes de las calendas de septiembre, en torno a la hora séptima, es decir, la una del mediodía. De golpe estalló el volcán, a 1.270 metros de altura, causando una nube de lava, cenizas y gases tóxicos. Los vientos del norte arrastraron miles de toneladas de fragmentos hacia el sur, dirigiéndose hacia Oplontis, Pompeya y Estabia. Herculano también se vio afectada, aunque una parte de sus habitantes logró huir hacia Nápoles, salvando así sus vidas.

De aquel día se recuerda especialmente que la población más afectada fue Pompeya. Los descubrimientos arqueológicos han permitido reconstruir la ciudad, que tuvo un marcado carácter popular y comercial frente a Herculano, con habitantes más refinados y cultos, según algunos investigadores. Pompeya era una ciudad de provincias, de 12.000 habitantes, pero la tragedia quiso que pasara a la posteridad. También se puede pasar a la Historia por una catástrofe, por una terrible desgracia que recordarán las generaciones venideras. Todos fuimos conscientes de ello al vivir los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Ya había precedentes. La zona del golfo de Nápoles era una ubicación magnífica, pero también peligrosa, ya que era una zona geológicamente muy inestable. En el año 62 se produjo un terremoto que causó graves daños en Pompeya. Dos años después un seísmo hundió el teatro de Nápoles. Se cuenta que Nerón, de infausto recuerdo, acababa de actuar. Diecisiete años más tarde la ciudad aún no se había recuperado completamente de aquella devastación. Además no recibía ayudas del Estado y algunas élites se habían marchado a Roma u otras urbes cercanas.

También se la describe como la ciudad que escandalizaba a Roma. Los frescos de contenido erótico encontrados en los últimos años sorprenden al mundo, ilustrando prácticas sexuales que se tenían por poco frecuentes en aquella época. Un dato curioso es que se han encontrado 35 prostíbulos en una población que tenía el mismo número de panaderías y la mitad de lavanderías.


Plinio el Viejo, sabio naturalista y autor de la extraordinaria ‘Historia natural’, fue una de las víctimas, de las que se lograron identificar 2.000 cuerpos. Su sobrino, Plinio el Joven, relata que “era difícil distinguir de qué montaña ascendía aquella nube; pronto se supo que del monte Vesubio. La nube se parecía mucho a un pino, porque, después de elevarse en forma de tronco, desplegaba en los aires sus ramas; creo que era arrastrada por una súbita corriente de aire y que, cuando cedía, la nube, vencida por su propio peso, se dilataba y extendía, apareciendo unas veces blanca otras veces negruzca o de colores diferentes, según se encontrase más recargada de tierra o de cenizas”.

Pompeya ha sido fuente de inspiración para muchos creadores. En 1.835 E. G. Bulwer-Lytton escribió ‘Los últimos días de Pompeya’, que tuvo bastante éxito. Théophile Gautier evoca la fascinación que produce a los viajeros en ‘Arria Marcella. Recuerdo de Pompeya’. Aparte de películas para televisión, al cine se ha llevado ‘Los últimos días de Pompeya’, interpretada por Steve Reeves y Fernando Rey.


Escalofriante resulta contemplar los restos conservados, gracias a las técnicas de rellenado de los cuerpos en negativo. Precisamente hace diez años mi hermana me regaló un viaje a Italia y estuvimos en Pompeya. Tan sólo vimos algunas de estas figuras, pero resultan impactantes. Una de ellas es una madre que sujeta a su hijo y se intenta proteger. Dos gladiadores murieron encadenados sin que nadie hiciera nada por ellos. Una mujer apareció ataviada con sus mejores joyas. Murió elegante, aunque murió igualmente. No sólo personas, también se ha encontrado el cuerpo de un perro que estaba atado por su cadena y pereció sepultado. Estas terribles imágenes sirvieron para una secuencia famoso de la película ‘Viaggio a Italia’, en la que Ingrid Bergman se estremece al ver a una pareja sepultada. Almodóvar la homenajeó en ‘Los abrazos rotos’, cuando Penélope Cruz tiene que volver la mirada. Al igual que Bergman, no puede mirar de frente al horror.

Pasar a la posteridad

Se puede pasar a la historia por un verso, por un gol, por una canción, por un decreto, por unas piernas largas, por unos ojos. Si esto es así, por mucho más motivo se puede ser inmortal por un buen retrato.

(Manuel Vicent)

Le tomo la palabra al escritor valenciano. Vamos a repasar algunos ejemplos de cómo pasar a la posteridad.

Un verso



¿Quién no ha escuchado alguna vez eso de ‘Con cien cañones por banda, viento en popa a toda vela’? Los siguientes párrafos ya son más difíciles de recordar. No sé si las nuevas cibergeneraciones lo siguen estudiando, pero la ‘Canción del pirata’ de José de Espronceda era obligatoria en todo libro de literatura del mundo hispano. Como tantos y tantos otros, el escritor romántico ha quedado sólo en el recuerdo gracias a estos versos, aunque tiene otras creaciones de entidad, como ‘El estudiante de Salamanca’. Creo que salvo a Bécquer en general a los escritores románticos españoles no se les lee demasiado.

El pirata es el paradigma de la libertad. Incluso hoy día en el imaginario colectivo nos lo imaginamos como un espíritu libre, que surca los sietes mares, con un amor en cada puerto, sin atender a convencionalismos y siempre dispuesto a nuevas aventuras. Joaquín Sabina compuso en su disco 'Física y química' una divertida canción sobre la fantasía de otras vidas en su ‘La del pirata cojo’, que últimamente cantó en su gira con Serrat. Ambos con vestuario pirata y todo.



Un gol


20 de junio de 1.976. Final de la Eurocopa de Yugoslavia: Checoslovaquia-República Federal de Alemania. 30.000 espectadores. Árbitro italiano: Sergio Gonella, no tan famoso y mediático como Pierluigi Collina, pero lo citamos para aportar más datos. Estamos en el Crvena Zvedzda Stadium de Belgrado. Svehlik se adelantó para los locales en el minuto 8 y Dobias marcó el segundo en el 25. Tres minutos después Müller acortó distancias y tras una segunda parte en la que parecía que no iba a haber goles en el 90 llegó el empate gracias a Hölzenbein, delantero del Frankfurt.
En la prórroga no hubo goles, así que llegó el turno de los penaltis. Todos los aficionados sabemos lo emocionante que es y en nuestra retina quedará grabada la mítica tanda del España-Italia en la que Casillas estuvo salvador. Pero volvamos a los 70. El checoslovaco Masny marcó. Después lo hizo el alemán Bonhof. Seis lanzamientos, seis goles. Jurkemik marcó y después falló el delantero teutón Hoeneb.

Entonces le tocó el turno a Antonín Panenka, jugador de 27 años, del Bohemians de Praga. Jugaba por el medio y la velocidad no era uno de sus fuertes. Justo antes de lanzar se dio cuenta de que el cancerbero alemán, Maier, se estiraba hacia el lado izquierdo. Así que conectó con la punta de la bota la parte inferior del balón, levantándolo un par de metros haciendo una vaselina. Acabó entrando por la portería y el guardameta alemán, que se lanzó para ese lado, veía lo que no pudo evitar. Checoslovaquia se convirtió en el sorprendente ganador de la Eurocopa. Y desde entonces los locutores deportivos usan el término ‘lanzar un penalti a lo Panenka’. Esto sí que es pasar a la posteridad por un gol, que además valió todo un campeonato de Europa. La mano de Dios es otra historia. Aquí os dejo con las imágenes, acompañadas con un fragmento de 'The best', de Tina Turner.







Una canción

Posiblemente ‘Get happy’, ‘It´s only a paper moon’ o ‘I´ve got the world on a string’ no os digan mucho. A mí tampoco, las he encontrado en la wikipedia. Pero cuántas emociones, recuerdos y vivencias, cuánta carga cinéfila, simbólica, mitómana y hasta reivindicativa (la canción es un himno gay) genera ‘Over the rainbow’. Desde Plácido Domingo hasta Jimi Hendrix, de Ramones a Toris Amos o Rufus Wainwright la han versionado. Y los que quedan. Recuerdo que una noche Sardá pidió a Boris que cantara en Crónicas marcianas y se puso solemne para entonar el estribillo de esta canción.

Así que bien se mereció pasar la historia Harold Arlen. Está considerad uno de los autores más prolíficos de Estados Unidos. La Recording Industry Association of America la eligió la mejor canción del siglo XX. Eso queda para la anécdota, otras asociaciones preferirían otras y en cada nueva encuesta saldría alguna distinta. El caso es que esta canción tiene un inmenso poder evocador, es sencilla y efectiva y habla de algo que todos, tarde o temprano, tenemos en la cabeza: pensar en que haya algo más allá del arco iris. Como anécdota hace setenta años ganó el Oscar a la mejor canción original. Yip Harburg fue el letrista, también lo recordaremos en esta entrada sobre la posteridad.

Estaba deseando que apareciera en mi blog, así que allá va. Con subtítulos en portugués y todo. Judy Garland es otra historia y también aparecerá por aquí, como tantas otras divas del cine, fuente inagotable de inspiración.




Un decreto



Juan Bautista Spotorno nació en 1.832 en Cuba y murió en 1.917. Fue un patriota que en su juventud se vio inflamado por los ideales revolucionarios y llegó a ser presidente de la República en armas. Su nombre sólo quedaría para el recuerdo de los historiadores a no ser por el decreto que se promulgó durante la Guerra de los Diez Años (1.868-1.867). Este documento legal condenaba a muerte a todo emisario, ya fuera español o cubano, que se presentara en el campo de la insurrección haciendo proposiciones de paz. De esta forma los cubanos rebeldes reprimían a quienes no defendían sus principios, como eran la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud.

No llegó a tener ni una década de vigencia y en diciembre de 1.877 fue derogado, para permitir negociaciones que culminaron con el Pacto del Zanjón, que establecía la capitulación del Ejército Independentista Cubano frente a las tropas españolas. Tendrían que pasar unos veinte años para se cumpliera el objetivo cubano de la independencia. En una de esas geniales anécdotas y esas contradicciones que tiene cualquier vida, en mayor o menor medida, se dio la circunstancia de que Spotorno se entrevistó con Bartolomé Masó, militar independentista, por su pronunciamiento en Bayate, para intentar convencerlo de que se sometiera a la legalidad bajo el régimen de la metrópoli española. No lo consiguió y además tuvo que pasar por el trago de que se propusiese aplicarle su propio decreto. No llegó a pasar, pero en cuántos casos uno toma de su propia medicina. Que se lo digan a Robespierre.


Unas piernas largas


A finales de los 90 y comienzos del 2.000 causó sensación. La eslovaca Adriana Skleranikova es otra de las muchas modelos despampanantes que se casan con futbolistas de éxito. Por eso heredó el apellido Karembeu. Su espectacular belleza podría quedar desperdigada en la red como la de otras tantas que protagonizan contraportadas cada día. Pero el Guinnes –hasta que venga otra- acredita que tiene las piernas más largas del mundo.

Mide 1,78 centímetros, de los cuales 1,21 son piernas. Como siempre la ciencia suele entrar en el terreno de lo curioso y un estudio de la Universidad polaca de Wroclaw intentó demostrar –científicamente claro- que las piernas largas resultan mucho más atrayentes a la hora de buscar pareja, ya que se asocian a la buena salud. Visto lo visto, puede decirse que la señora Karembeu tiene una salud de hierro.


Unos ojos



Podrían decirse tantas cosas de ella. Pero aquí sólo citaremos una: sus ojos. El color violeta es rarísimo y ella tuvo esa suerte, entre otras muchas, que ayudan a forjar el mito. Por muchos motivos ya está en la posteridad, es una de las pocas leyendas vivas del Hollywood clásico, pero además siempre nos quedará ese color de ojos fascinante, cautivador, imposible para la mayoría de los mortales. Puro sueño en violeta. La vida en violeta.



Pues sí. Ya hemos visto que se puede pasar a la historia, perdón, a la Historia, con mayúsculas, por un verso, un gol, una canción, un decreto, unas piernas largas o por unos ojos. Así que con mucho más motivo se puede ser inmortal por un buen retrato...



domingo, 23 de agosto de 2009

Andy y Lucas en Algeciras


La concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Algeciras organiza todos los viernes de agosto conciertos al aire libre en la playa de La Concha, con grupos locales o cantantes populares, apostando por triunfitos, pop o el típico ‘flamenquito’. 21 de agosto. La gran cita del verano en la comarca fue el concierto de Andy y Lucas.

No me gusta especialmente este grupo. Más bien les tengo un poco de manía a todos los que suenan a ‘chirigoteros que componen’ o ‘flamenquito pop’. Pero estamos en verano, fui con amigos, un día es un día y hay que probar de todo, o casi, así que allí estuve. De entrada lo mejor era el ambiente: la prensa ha calculado que hubo unas 10.000 personas. Familias enteras en la playa, con sus mesas, sillas y viandas. Vivir la noche al más puro estilo del sur.

En cuanto a ellos, pues si te gustan, bien, si no te apasionan demasiado, pues es un concierto más. El espectáculo no está mal y van acompañados de buenos músicos. El saxo y la guitarra eléctrica tuvieron momentos de lucimiento. El coro de este dúo gaditano lo forman dos chicas gitanas, también con buenas voces. Seguro que también desde un punto de vista kitsch se puede disfrutar un poquito de este dúo gaditano.

Aclaración que debería haber sido el preliminar a esta entrada: Lucas es el gordito y Andy el delgadito. Lucas es el líder nato, lleva la voz cantante y dirige todo el movimiento escénico, de hecho en algunos momentos introducía a su compañero, que en algunos casos se limitaba a ser la segunda voz. Andy es el más callado, por tanto el más misterioso, por extensión el más interesante. Su compañero dijo que aquella noche era especial y no fue topicazo repetido una y otra vez, sino que aludió a que la hija de Andy cumplía años, así que el público entonó el cumpleaños feliz.

En cuanto a la música, pues poco que decir: canciones pegadizas, toque flamenquito, algunas con ritmos latinos. Para su lanzamiento en Latinoamérica grabaron un disco con versiones de salsa, titulado: ‘En su salsa’. En cuanto a los temas, pues todo son canciones románticas, que conectan con la sensibilidad de la ‘generación tuenti’, especialmente con las chicas. Muchas coreaban sus canciones con verdadero ímpetu. Amores y desamores, llenas de topicazos. Su cuna es el Carnaval gaditano y su estilo es similar al de algunos autores carnavaleros, con menos calidad, pero bebiendo de una forma similar de ver la vida: sencilla, popular. Como detalle original sus ‘Ratones coloraos’, dedicada al genial Quintero, otra en la que consuelan al abuelo por la muerte de su mujer y también su alegato contra los malos tratos. Lucas recordó que desde que compusieron la canción, hace seis años, han muerto en España 290 mujeres por culpa de la violencia de género. Un dato escalofriante. Además aprovechó para hacer un alegato contra el maltrato. “Las mujeres están para vivirlas, quererlas, cuidarlas, amarlas. Y si no te llevas bien con ella, sepárate”.

Andy y Lucas venden simpatía, cercanía, son como de la casa. Son la típica imagen del gadita. Son un poco canis, pero más en las formas que en el fondo. Tiene que haber de todo en el mundo de la música, no seré yo quien haga proselitismo. De momento, como ellos mismos reconocen, son un dúo que se sustenta sobre todo en el entusiasmo que despiertan entre mujeres y adolescentes. Habrá que ir viendo cómo van evolucionando. No lo creo, pero ¿se imaginan a Andy y Lucas reciclándose en clave posmoderna ?

Detalles estéticos: en las pantallas se iban proyectando imágenes, en general bastante convencionales. Pero me fijé en dos cosas que me llamaron la atención. Al final del concierto, mientras iban presentando a los músicos, coristas y cuerpo técnico, aparecían imágenes de ellos en poses divertidas y gestos cómicos. Pura estética de imagen de red social. Cuando los tocó a ellos un leve detalle autoparódico: una imagen del mítico dúo cómico Laurel y Hardy, más conocidos por estos lares como El gordo y el flaco Y otro detallazo: en otra de las canciones apareció una imagen en blanco y negro de Uma Thurman bailando en la mítica ‘Pulp Fiction’, de Tarantino. Será cosa del director artístico.

Precisamente la canción que más me gusta del grupo no la tocaron. 'Ya sé que tienes confiscada mi alma y donde empieza tu falda he marcado el porvenir'. Gracias a este tema descubrí que de una costilla no sólo se puede hacer a una mujer, sino también fundar ciudades. Además sale la guapa Eva González. Os dejo 'hasta los huesos'.

viernes, 21 de agosto de 2009

Dreams - Alma de China



Acabo de ver en el Palacio de Congresos de mi ciudad, La Línea de la Concepción, el espectáculo ‘Dreams. Alma de China’. El Circo Acrobático Nacional de de Pekín ofrece una puesta en escena en dos partes, de unos 45 minutos. Una niña está durmiendo y sueña con que viaja un bosque fantástico, en el que el abuelo árbol la acompaña en un paseo que dura un día para ver a los animales y a los pájaros. Después se despide de sus amigos y se despierta.

La estética por la estética está muy bien. Este espectáculo apenas tiene narrativa, ya que es una sucesión de números acrobáticos espectaculares. En China la acrobacia tiene unos 2.500 años de antigüedad, desde la época de la Dinastía Han y en su origen formaba parte de los festivales de las cosechas de los pueblos. Mucho tiempo después podemos disfrutar del mero placer visual de esta sucesión de destrezas físicas.


El escenario representa un bosque tropical y los números, en grupos femeninos o masculinos, con tan solo uno mixto, se van sucediendo ininterrumpidamente. Hay ranas que realizan volteretas y talabartes, unos traviesos monos que realizan equilibrismo en postes verticales, delicadas mariposas que llevan platos y ardillas que saltan en los aros. Seguramente la mayoría del público piense en la resistencia física y yo también, claro está, pero me venía a la mente, sobre todo, la idea de la disciplina mental. Lo que llamamos: trabajo de chinos es resultado de una concentración increíble, de una completa entrega a la tarea que estás realizando y sin duda este tipo de actitudes son muy culturales. El mundo quedó fascinado con la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín de 2.008 y esto es sólo una pequeña muestra, pero parte del mismo concepto y la misma forma de entender el trabajo.

Uno de los números más sencillos, pero para mi gusto más estéticos, era cuando aparecían en el escenario dos acróbatas. Tan sólo llevaban un bañador negro y realzaban sus musculosos cuerpos con pintura, remarcando los abdominales y otros músculos. Sujetándose iban realizando distintas posturas y en un momento uno de ellos quedó en equilibrio apoyando todo su peso tan sólo sobre su mano en la cabeza del compañero. Había momentos en los que parecían un solo cuerpo. Mientras tanto sonaba la música de la película ‘1.492’, obra de Vangelis.


Mientras que en los números masculinos había algún toque de humor y destacaba más la fuerza, los femeninos eran más delicados, pero igualmente imaginativos. Las mujeres también mostraban su habilidad y una de ellas retorcía su cuerpo sobre sí misma, poniéndose las piernas por delante. Posturas e imágenes increíbles que me llevaron a pensar en la película ‘Freaks’ y en la visión que daba de aquellos monstruos de feria. Ahora el circo, en una época de decadencia ante tantos estímulos, tiene que reciclarse. Por eso espectáculos como el de acrobacia o el exitoso modelo del Circo del Sol triunfan, por su buen gusto, su cuidada estética y su espectacularidad.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Susan Boyle a la mexicana

En una vida entera no podríamos ver todos los vídeos que hay en Internet. De vez en cuando hay que bucear en youtube en busca de diversión y frivolidad. Por casualidad anoche me encontré el siguiente y lo quiero compartir con vosotros. La sincronización entre imagen y voz no es perfecta, pero bastante aproximada. Me encanta Paquita la del barrio, por su estilo tan potente, sus letras ácidos y su eterno odio hacia el hombre. Susan Boyle es la estrella actual, ha cantado para Obama y las divas de Hollywood quieren al cine su -primero anodina y después sorprendente- vida. Un cibernauta se ha puesto manos a la obra y ha decidido poner en boca de la escocesa esta diatriba contra el macho mexicano. Genial la reacción de Simon Cowell, miembro del jurado y el gesto final de cabeza. Grande Paquita (citada en Shrek, por cierto). Grande Boyle.

¿Me estás oyendo inútil?

martes, 18 de agosto de 2009

Enemigos públicos - Dillinger ha muerto




Historias de gángsters estadounidenses. Me gustan. A la gran pantalla se ha llevado en más de una decena de ocasiones la vida de John Dillinger, famoso gángster de los años 30, acompañado por Baby Face Nelson y Pretty Boy Floyd (este tipo de nombres compuestos me encantan). La última relectura es la de Michael Mann, un cineasta efectivo.

El domingo por la noche fuimos un grupo de amigos a ver ‘Enemigos públicos’. En líneas generales me gustó, aunque se me hizo un poco larga. La película está bien narrada, mantiene el interés y no se hace pesada, aunque quizás sus 141 minutos podrían haberse aligerado. Prefiero estas películas a la mayoría de ‘cosas’ que se anuncian en verano en la cartelera. La estética de la época está conseguida, tiene buena factura y las interpretaciones también están logradas. De todas formas no me volvió loco, vaya, una buena película, pero tampoco veo en ella tantos méritos como para convertirse en el film del año.

Como es habitual, estas películas están llenas de estereotipos: desde frases hasta imágenes. Quizás lo que me pareció más original es su tratamiento visual, ya que en vez de optar por una fotografía en blanco y negro y un montaje más clásico, Mann ofrece algunos planos con bastante grano, escenas que parecen rodadas con cámara al hombro y en general el envoltorio es bastante contemporáneo. También curioso que la banda sonora alternara canciones de la época – la mítica y genial Billie Holliday – con música actual. Como detalle –y siguiendo el ejemplo de otras cantantes, como K.D. Lang en ‘La dalia negra’, de Brian de Palma- aparece unos segundos en pantalla Diana Krall interpretando a una cantante de un club nocturno. Últimamente estoy escuchando mucho a Krall, heredera de todas las grandes voces del jazz de aquella época y revitalizando el género.

Intérpretes. Johny Depp. Es que este tío me encanta, su estilo, su forma de actuar, esa pinta de galán con un punto excéntrico. Su coraje, pero también su envoltura tierna y hasta frágil. La composición que hace del personaje lo vuelve atractivo y acentúa su carisma. Christian Bale está a la altura como Melvis Purvis, el mejor agente del FBI, de J. Edgar Hoover, que por aquel entonces empezaba a andar y se consolidó tras su victoria ante ‘el enemigo público número uno’. Buenos actores en papeles secundarios y la chica es Marion Cotillard, que me cautivó interpretando a la inmensa Edith Piaf en ‘La vida en rosa’ y se llevó otro Oscar para Francia. Aunque el papel de la novia del gángster tampoco suele ser demasiado lucido: le toca enamorarse, hacer las preguntas justas, esperarle y esperar lo inevitable.

Una escena que me gustó mucho fue cuando Dillinger acude al cine a ver una película de Clark Gable y Mirna Loy: ‘El enemigo público número uno’. Podemos imaginar el grado de identificación con el protagonista. Y también da una pista de lo que iba a suceder a continuación. El cine dentro del cine es un recurso muy habitual desde hace décadas.


Con respecto a la historia, es curioso cómo la población convirtió a algunos gánsters en héroes populares. Frente a la corrección de la Policía y a los intereses abusivos de la banca, los ciudadanos humildes empatizaban más con Dillinger, cuyas andanzas seguían la prensa y la radio. (Si por aquel entonces hubiera existido la blogosfera...) Hay una escena significativa: lo acaban de capturar y él saluda desde el coche, como si fuera una estrella. Gracias a su carisma personal en la película te pones de su parte y todos los policías te caen antipáticos. Además las directrices de Hoover son excesivas: el fin justifica los medios, llegando a consentir técnicas de tortura policial. De todas formas también es interesante reflexionar sobre la imagen que el cine ha dado y sigue dando del hampa. Un universo fascinante, pero no olvidemos que se trata de gente que roba, mata, que no tiene escrúpulos, dentro de su peculiar forma de entender la lealtad (a los amigos o a las parejas) y comete todo tipo de tropelías. Aunque ya sabemos que desde sus inicios los malos han salido muy bien en la gran pantalla.


Acabo de ver hace un momento ‘Dilinger ha muerto’, editada por Círculo Digital en otro de estos packs dobles, como ‘El amor’, junto a ‘Qué alegría vivir’, de René Clément. Pero esto no tiene nada que ver con el mundo del hampa, aquí entramos en otro universo narrativo completamente diferente. El cine estadounidense, desde sus inicios, siempre ha sido más comercial, más fácilmente comprensible para el espectador medio (¿y qué es eso del espectador medio? Esta pregunta daría para otra entrada) mientras que el europeo se caracteriza por ser más creativo, más arriesgado, menos convencional.

Y esta peli es bastante rara. Marco Ferreri la dirigió en 1.969. Ese mismo año rodó otra de título, cuanto menos, llamativo: 'El semen del hombre'. No había visto nada del director, sólo le conocía de oídas por su amable título ‘El cochecito’, pero fue muy arriesgado y provocador, más aún en una sociedad como la italiana. Estaba obsesionado con los tres grandes temas: el amor, la muerte y el sexo. Esta película de 90 minutos es bastante surrealista y tiene aires de lo que hacían por entonces los directores creativos en Francia. No era nada comercial en su época y sigue sin serlo.

Empieza directamente la escena, sin los habituales títulos previos. Glauco es un hombre de unos cuarenta años que trabaja en una fábrica en la que diseñan mascarillas, para prevenir a la población de una posible catástrofe nuclear. Su jefe le suelta un discurso sobre la alienación del hombre moderno y la influencia que en él tienen los medios de comunicación y la publicidad. Casi toda la película transcurre dentro de la casa de Glauco. A partir de una anécdota mínima, que ahora os cuento, realiza una serie de actos banales, ritos cotidianos, para acabar ejecutando una acción drástica que marcará un cambio radical en su vida. Al final todo será diferente.

La película es lenta, tiene muy pocos diálogos y por el contrario mucha música: desde clásica hasta samba (que por cierto me viene muy bien escucharla ahora). Llega a casa, saluda a su esposa, que está en la cama con dolor de cabeza, y se dispone a preparar la cena cuando en un armario encuentra una pistola envuelta en un viejo papel de periódico: se trata del Chicago Daily Tribune y en primera plana informa de la muerte de Dilinger. Durante el resto del film el protagonista, un hombre sin pasado y sin futuro, como lo definió el actor que lo interpreta, Michel Piccoli, realiza acciones tan surrealistas como desmontar la pistola y pintarla de rojo con lunares blancos o hacer gestos cómicos mientras contempla películas familiares proyectadas en una pantalla, en el salón de su casa.

Quizás a muchos les pueda parecer que la estética de esta obra ya quedó atrás. Pero hay que ponerse un poco en la onda del cine vanguardista para disfrutarla, confieso que al principio me costó un poco entrar, pero luego disfruté de sus imágenes y también me quedo con su mensaje crítico. Hay que entender el contexto: estamos en plena Guerra Fría, ha pasado un año desde el mayo del 68. Por aquel entonces podría recibir todo tipo de interpretaciones grandilocuentes. La crítica freudiana diría que la pistola es un símbolo fálico. Dos imágenes surrealistas de esta obra: Glauco desmonta la pistola y mezcla los elementos en un recipiente con aceite, como si fuera una ensalada, y en otro momento se mete en la cama con la criada (la sensual Annie Girardot) y lo más sexual que hace es contemplar cómo la miel se desliza por su espalda, untarla en su dedo y llevárselo a la boca.

Marco Ferreri declaró que “es una película burguesa para burgueses. No tenemos un diálogo revolucionario con el público. Una revolución se hace haciendo la revolución, no haciendo películas”.

En estos dos días he visto sendas películas. ¿Qué tienen en común? Dillinger. La de Mann es un biopic sobre sus últimos años y la de Ferreri parte de una anécdota, como fue encontrarse un periódico informando de su deceso. En la película italiana aparecen imágenes auténticas del gángster. Y seguro que dentro de unos años algún cineasta volverá a contar su vida de nuevo.

domingo, 16 de agosto de 2009

Eva - Pandora





La Biblia cuenta que Dios hizo primero al hombre y después a la mujer, a partir de una costilla. Saldría de una costilla, pero… ¡qué costilla! Más allá de que este relato sea una forma de legitimar el sistema patriarcal en el mundo antiguo judío, uno de sus valores literarios es que la mujer nace del hombre, pero es su opuesto. No siempre lo primero tiene que ser lo mejor, a veces hace falta lanzar varias líneas productivas hasta dar con la obra perfecta. A la primera mujer se le llama Eva. En el arte ha tenido numerosas representaciones, especialmente a raíz del Renacimiento, cuando el desnudo vuelve a adquirir presencia en las artes plásticas.


Una de las más famosas es la Eva pintada por Durero, que se encuentra en el Museo del Prado. El mito del paraíso terrenal es muy poderoso: fíjate a qué lleva el pecado, el hombre renuncia al bien y a la felicidad eterna. Pero renuncia precisamente por lo humano que es: la duda. Aunque somos limitados (y mira que nos cuesta aceptarlo, parece mentira), el ser humano aspira a conocer todos los resortes de la naturaleza, a entender al mundo y a sí mismo (no sé qué es más difícil). En definitiva, a encontrar respuestas a todas las preguntas.

Pero eso no puede ser. Y viene el castigo, la maldición, la condenación eterna. “Pagarás con tu sudor y tu sangre”. Del ocio se pasa al trabajo, que aparece como una maldición. Pero en el relato bíblico la inductora del pecado es Eva. Miles de veces hemos visto representada esta escena, por ejemplo en una simpática Marge Simpson en el primer relato de las historias bíblicas de Los Simpson.

Con diferencias, pero con una base similar, se nos ofrece el relato de la mitología griego. Hesíodo nos relata que Pandora fue la primera mujer. Pero antes ya existían las diosas. Prometeo desobedeció las órdenes de Zeus, robando el fuego para dárselo a los hombres. Este beneficio para los humanos es un desafio a la autoridad divina, por tanto Zeus decide vengarse. Y así se le ocurrió ordenar a Hefesto que modelara en barro una figura parecida a las diosas, a la que se le infundió voz y vida. Epimeteo, hermano de Prometeo, recibió el regalo encantado. Una vez más la mujer es la causante de las desgracias, ya que su curiosidad la hace abrir la caja, de cuyo interior salieron todos los males.

Ya sea comer una manzana o abrir una caja, en ambos casos las órdenes divinas son desobedecidas. De ahí vienen todos los males y el sufrimiento, pero también la creatividad, la historia de los inventos, la televisión por cable, el Prozac y la telerrealidad. Nada hay más humano que hacerse preguntas, que querer saber. Eva y Pandora fueron más valientes que el hombre, fueron más allá y se arriesgaron. Las consecuencias fueron imprevisibles, pero ahí queda eso.




Algunas Evas famosas: Eva Cobo, Eva González, Eva Green, Eva Hache, Eva Longoria, Eva Medina, Eva Mendes, Eva Nasarre, Eva Pedraza, Eva Perón, Eva Santamaría, Eva Santolaria, Eva Sannum, Eva Siva


Recientemente vi una película interesante y diferente, con un toque surrealista. ‘Pandora y el holandés errante’. Esta película de Albert Lewin de 1.951 entrelaza con acierto la leyenda griega de Pandora y la nórdica del holandés errante, condenado a navegar eternamente hasta que una mujer muera por él. Por cierto Ava Gardner sale espectacular y se evoca también el mito de Carmen, con torero y todo. Conectando ambas historias, Pandora-Eva-la mujer que salve al errante (Senta en la ópera de Wagner) tendrá que asumir su misión de sacrificarse, redimiendo así al hombre del pecado original. Igual que en la doctrina cristiana Jesucristo tuvo que sufrir martirio y muerte para resucitar y salvar al ser humano del pecado original, en esta leyenda la muerte de la mujer supone la liberación de la condena eterna del hombre. Curiosamente en las pinturas de calvarios se suele representar una calavera a los pies de la cruz de Cristo, que se identifica con la cabeza del primer padre: Adán.

El siguiente vídeo es un spot publicitario de Armani Jeans. Aparece el guapo Ryan Philippe (no sé si por esas fechas rodó 54). Una bella modela es la joven y virginal Eva. La mala malísima es Amanda Lepore, un transexual celebrity en EE. UU. El mundo futuro está poseído por el odio, el caos, la destrucción, la sexualidad desmedida. Estamos en un universo ‘Blade runner’ a lo bruto. Todos los males asaltan al hombre, pero el amor triunfa esta vez. Eva salva a Adán y se salva a sí misma. Y el paraíso terrenal está esperando al hombre, que despierta a la vida y a un amor que no tendrá fin. Muchos siglos después, nos ha vuelto a salvar. El vídeo es obra del creativo David LaChapelle.

sábado, 15 de agosto de 2009

Bienvenida, Bree van de Kamp



No puede ser que mi blog tenga ya veintiuna entradas y aún no haya una sola dedicada a la televisión. Hay que enmendar ese error y sólo una diva como ella puede tener el honor de inaugurar el capítulo televisivo. Dejen paso, es Bree van de Kamp.

Edu me lo dijo: hay una serie, se llama ‘Mujeres desesperadas’, te va a encantar. Me conoce bien y acertó. Es mi serie favorita y disfruto muchísimo viéndola, ya va por la quinta temporada y al contrario que otras series mantiene un nivel alto, aunque como es lógico las tramas se van volviendo más enrevesadas y los guionistas introducen giros y personajes nuevos, pero pese a los habituales recursos, repito, mantiene un nivel alto.

Y mi personaje favorito es el de Bree van de Kamp, que interpreta fantásticamente Marcia Cross, en otro claro caso de identificación actriz-personaje. La serie ha tenido éxito en muchísimos países y Bree tiene miles de fans en las redes sociales e incluso se la propone como presidenta. Bueno, también se propone a Paris Hilton, no sé qué sería peor.

Inspirada en la madre del creador de la serie, Marc Cherry, es un personaje absolutamente genial y que representa perfectamente a la típica ama de casa americana, heredera del ‘american way of life’ de los 50, pero tamizada por el cristal posmoderno. Tiene un trastorno obsesivo-compulsivo, siempre va impecablemente vestida, cuida absolutamente las formas y es un ama de casa triunfadora. Pero como siempre la fachada esconde todo tipo de problemas: infelicidad con su primer esposo, de quien se quedó viuda, problemas con el alcohol, irritabilidad, altibajos emocionales, recientemente infidelidad. Para colmo tiene dos hijos: uno le sale gay (normal, encima es republicana y miembro de la Asociación Nacional del Rifle) y su hija se queda embarazada y tiene una visión política completamente opuesta a la suya.

Si bien el personaje podría ser detestable, a lo largo de los capítulos vamos viendo sus reacciones, su modo de actuar, sus dudas y te enamoras de ella. Es lo que más me gusta de esta serie, no es nada maniquea, está llena de situaciones cotidianas y todas las historias encierran una lección moral. Cuando empezó a emitirse en 2.004 recibió críticas de grupos conservadores por la falta de moral de sus personajes. Pero su forma de actuar es lo que los hace profundamente humanos y creíbles.

A pesar de que Bree sea un personaje típicamente americano, su figura puede entenderse -y quererse- en otras culturas. Y es que su prototipo no está circunscrito a un país, si no que representa todo un carácter humano: la ama de casa -o simplemente la mujer- de mediana edad que quiere ser perfecta en las formas porque en el fondo tiene infinitos problemas cotidianos que le hacen la vida cuesta arriba. Y hasta en los momentos más duros la tarta debe estar en su punto exacto. Con sus obsesiones y locuras, con su inteligencia y su manera de ver el mundo, Bree nos da muchísimo juego. ¡Y hasta marca tendencias estéticas, con su pelo recogido, su collar de perlas y sus faldas de tubo! Un brindis por Bree van de Kamp.

viernes, 14 de agosto de 2009

El amor, de Rossellini

(He titulado así esta entrada porque si no iba a parecer que podría hablar del amor, mejor dicho, del Amor, con mayúscula. Uff, es el tema por excelencia, pero hablar de amor es más complicado de lo que parece, mejor en otro momento)

Rebuscando en la estantería encontré un dvd de la colección ‘Mitos del cine’, de Círculo Digital, de esos que traen dos películas. Una era ‘Al servicio de las damas’, una divertida y alocada comedia de Gregory La Cava de 1.936. La otra es la que vi anoche. ‘El amor’, de Roberto Rossellini, realizada en 1.948, en plena posguerra italiana. Esta película cuenta con dos episodios, de unos 25 minutos el primero y en torno a los 45 el segundo. El tema del artista y su musa daría mucho juego, y ya haré más referencias. El director era pareja sentimental de la actriz y un rótulo anuncia que esta obra es un homenaje al arte de la gran italiana: Anna Magnani.





- La voz humana

El célebre monólogo de Jean Cocteau. Las aprendices a actriz podrían repasar estos minutos, en los que la Magnani hace todo un muestrario de emociones. La anécdota es pequeña, pero el potencial dramático fuerte: una mujer espera en su habitación la llamada del hombre que la acaba de dejar para irse con otra. Rodada en interiores, vemos la angustia de la protagonista, acompañada por su perro, y su inquietud hasta que escucha la voz amada y entonces abre su corazón, expresando todo el dolor que siente y pasando por diversas etapas anímicas. Una montaña rusa emocional. El rechazo y la -qué remedio- aceptación del duelo.

A Almodóvar le gusta mucho esta obra y la homenajea en ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’. El personaje de esta mujer me recuerda a la Leo Macías de ‘La flor de mi secreto’, que también está viviendo la agonía del abandono por parte de la persona que ama. Esta mujer está viviendo lo mismo que expresa la canción ‘Se nos rompió el amor’. Hay momentos melodramáticos, como cuando le dice que se suicidará, aunque luego reconoce que no tendrá valor para hacerlo. Pero a mí me gusta especialmente ese instante de debilidad emocional en el que le está pidiendo, casi rogando, que no vaya con su nueva pareja al hotel de Marsella en el que fueron felices.

La iluminación sobre el rostro de la intérprete es significativa. No sé si serán impresiones mías pero me parece que su rostro aparenta edades distintas según cómo se refleja la luz en su rostro. A veces parece más joven y otras envejece de golpe para después volver a rejuvenecer. Si bien podría caerse en el sopor sentimentaloide, esta mujer me conmueve, su dolor me llega y pese a pasar por todos los estados de ánimo posibles en unos minutos (rechazo, impotencia, dolor, chantaje emocional, aceptación) me la creo y me conmueve su dolor. Por el contrario, apenas tenemos datos del que la dejó. "Amor, amor, amor", le llama. No me lo imagino tampoco. La absoluta protagonista es ella. Ella es la dueña de la palabra y a él el relato sólo le deja el silencio y que se pierda en la neblina de la imaginación de los espectadores.



- El milagro

De un mundo melodramático (de hecho Poulenc llevó a la ópera ‘La voz humana) pasamos a un mundo hiperrealista, casi surrealista. De los interiores a los exteriores. Del cine más hollywoodiense al neorrealismo italiano. De una Magnani adulta y rota hasta otra inocente y aniñada, demostrando en poco más de una hora su variedad de registros interpretativos. Nanni, una sencilla campesina, que vive en la pobreza, se encuentra con un vagabundo mientras está en la montaña, junto a las ovejas que pastan. Su fe religiosa le lleva a imaginarse que es San José. “Mi santo guapo”, le llama. El desconocido le ofrece vino para aprovecharse de ella.

La noticia cae como una bomba en el pueblo: está embarazada. Aunque desde un planteamiento muy diferente y nada provocador, Rossellini fue mucho más lejos que cuatro décadas después Madonna en su mítico vídeo ‘Like a prayer’. Con un toque alegre y también sin provocar Pasión Vega cantó la historia de ‘Teresa’, otra mujer de profundas convicciones religiosas que entabla una relación con San Antonio. Pero en un pueblo de la posguerra una mujer que dice que se ha quedado embarazada de San José sólo es merecedora del desprecio general.

Como en las pinturas flamencas de las burlas a las que someten a Jesucristo durante el camino al Calvario, los aldeanos acompañan a Nanni en una procesión paródica. Primero agradece que le lanzan flores y después se revuelve contra ellos, al ser consciente de la chanza. Tan sólo una señora quiere ayudarla ofreciéndole empleo, pero ella se niega a aceptarlo. Nanni es completamente sencilla, pura, casi virginal, con poca cultura, pero mucha fe.

Un relato sencillo y humanista, con gran sensibilidad religiosa, propia de su director. Lejos de la visión de estos tiempos, mucho menos inocente y más compleja, pero interesante. El personaje de Nanni está lleno de humanidad y por eso nos posicionamos a su lado y rechazamos a los pueblerinos que la insultan y se burlan de ella. Y al final entendemos por qué se llama el milagro. Como anécdota San José está encarnado por el director Federico Fellini, que hizo por primera vez de actor en una película de Rossellini, con quien había colaborado previamente en el guión de ‘Roma, ciudad abierta’ tres años antes. Y sólo tuvo que actuar, ya que el papel es mudo. El silencio de los santos.

jueves, 13 de agosto de 2009

Cómo acabar de una vez por todas con la cultura


La cuarta lectura veraniega y playera ha sido el primer texto que he leído de Woody Allen. Hasta el momento he visto su filmografía, pero nunca lo había leído. Tusquets (Fábula, edición de 2007) ha editado libros, textos teatrales y algunos de sus principales guiones. Ya me tiene ganado desde las tapas, porque me encanta, pero debo decir que el libro no me defraudó en absoluto. Puede parecer una lectura veraniega, de metro o playa, un puro entretenimiento estival, pero la cosa tiene miga.

El librito es una selección de textos escritos entre 1.966 y 1.972. La gran mayoría se publicaron en la revista The New Yorker, otros son de otras publicaciones, y tres especialmente para ese libro. En los 17 capítulos Allen se vale de formas literarias diversas, como el relato en primera persona, la biografía o el género epistolar, para desmontar algunos de los grandes mitos intelectuales de aquellos años y a las vacas sagradas de la cultura contemporánea.

Estos escritos abarcan desde la época en la que firmó su primera película, ‘Lily, la tigresa’, un montaje nuevo de un film japonés de espías, y ‘Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar’. Con un estilo cáustico, brillante e irónico, al igual que es en la vida real (en este caso es casi imposible separar persona y personaje) se atreve con todas las verdades culturales inamovibles de final de los 60 y comienzos de los 70: se mete con Ingmar Bergman, uno de sus grandes referentes cinematográficos, los judíos (su habitual blanco de sátiras), la religión, la filosofía, las biografías, el ajedrez, los espectáculos de mimo o el psicoanalisis.

Con un lenguaje directo y ágil y una mirada mordaz Woody Allen nos divierte durante unos minutos, pero a su vez nos hace reflexionar sobre las grandes verdades. Mirar con humor los temas serios -hasta la muerte- y el resultado es pura ironía. Como dice la reseña del libro: “como escritor Woody Allen quiere acabar de una vez por todas con la cultura, aunque tendría primero que acabar consigo mismo”.

Me gustaron especialmente la parodia de ‘El séptimo sello’, el repaso a los boletines de los cursos de primavera, de lo más surrealistas, o el relato final ‘Para acabar con las novelas policíacas. El gran jefe’. Aquí tenéis un párrafo para que os hagáis una idea:

“La manifestación del universo, como una idea compleja en sí misma, en oposición al hecho de ser interior o exterior a su propia Existencia, es inherente a la Nada conceptual en relación con cualquier forma abstracta existente, por existir, o habiendo existido en perpetuidad sin estar sujeto a las leyes de la física, o al análisis de ideas relacionadas con la antimateria, o la carencia de Ser objetivo o subjetivo, y todo lo demás.
Era un concepto sutil, pero espero que lo haya pescado antes de morir”.

Si este libro se escribiera hoy día aquí tengo algunos posibles capítulos: Cómo acabar de una vez por todas con el cine iraní. Cómo acabar de una vez por todas con las subastas en Internet. Cómo acabar de una vez por todas con la neurociencia. Cómo acabar de una vez por todas con Houellebecq. Cómo acabar de una vez por todas con los montajes operísticos. Cómo acabar de una vez por todas con el pensamiento neocom. Cómo acabar de una vez por todas con Francis Fukuyama. Cómo acabar de una vez por todas con el Círculo de Lectores. Cómo acabar de una vez por todas con las compañías de seguros. Cómo acabar de una vez por todas con los blogs.

Y una última cita: “No creo en la vida ultraterrena, aunque por las dudas me llevaré una muda de ropa interior”.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Voces de mujer, volumen 2

Tres días después de grabar el primer volumen, el 19 de marzo de este año salió de la fábrica el segundo. Y quedé bastante satisfecho, ya empezaba a perfilarse el proyecto. Además me quedó más alternativo y muy ecléctico. Por aquel entonces pegaba el 'Pick me up' de Emilia de Poret (hablo de por aquel entonces y no han pasado ni seis meses). En el segundo volumen tenían cabida desde la camaleónica Joni Mitchell hasta la encantadora Doris Day preguntándole a su madre por el futuro, desde un clásico catalán en la voz de la cantante en lengua catalana por excelencia, María del Mar Bonet, hasta un chotis de la conservadorísima Nati Mistral. Grandes voces fuera del predominante dominio EE. UU.-Europa: Miriam Makeba y Warda.

La primísima de la Pantoja, la sobrinísima de Bosé, una de las coplas más largas que se han escrito en la voz de la Piquer, Carey o la reina del gorgorito llenando ella sola el porcentaje reservado a las divas, y voces más rockeras, como Dolores O´Riordan y Gianna Nannini, y agresivas como la de la sorprendente Vanexxa. La electrónica entra con Uffie y hasta me permito grabar seguidas a 'las dos Tamaras' -la buena y la mala, como se las conocen- y a Teresa Rabal cantando un éxito infantil.

Me encanta la música francesa en general y esta entrada la remato con 'Le premier amour', de Anaïs. Seguro que por aquí no ha pegado mucho, pero me gusta. El vídeo es una parodia de los típicos trabajos sobre institutos americanos, encabezados por el mítico y petardo 'Baby one more time' de Britney (también se merecerá una entrada, la chica es maja), pero con un toque 'algo' más trangresor. Estamos en Francia. Allá va el número dos.

1 – ANASTACIA - Paid my dues
2 – LINDA RONSTADT – It´s so easy
3 – ANAÏS – Le premier amour
4 – YOLA ARAUJO – Quadradinha
5 – SILVIA PANTOJA – Qué poco arte
6 – TERESA RABAL – Veo, veo
7 – DORIS DAY – What ever will be, will be (Que sera, sera)
8 – BIMBA BOSÉ – Let´s put words to it
9 – DIANNE REEVES – In a sentimental mood
10 – MARÍA DEL MAR BONET – El cant dels ocells
11 – ELINA GARANCA – Parto, parto (La clemenza di Tito)
12 – CONCHA PIQUER – Candelaria la del puerto
13 – AMALIA MENDOZA – Cruz de olvido
14 – MIRIAM MAKEBA – Pata pata
15 – WARDA – Lola el Malama
16 – IVETE SANGALO – Cadê dalila
17 – LILA DOWNS – Traigo penas en el alma
18 – NATI MISTRAL – Monísima
19 – VERONIQUE GENS – Le chemins de l´amour
20 – GIANNA NANNINI – Meravigliosa creatura
21 – MARIAH CAREY – My all
22 – DOLORES O´RIORDAN – Ordinary day
23 – TAMARA – A por ti
24 – TAMARA – Lady Laura
25 – JONI MITCHELL – Goodbye pork pie hat
26 – UFFIE – Robot oeuf
27 – EMILIA DE PORET – Pick me up
28 – RIHANNA - Disturbia
29 – VICKY LARRAZ – No mueras posibilidad
30 – VANEXXA – Superguay


Modelo con mascarilla


Modelo con mascarilla podría ser el título de una obra de un pintor figurativo y conceptual. Todo sería normal en la pasarela al ver a esta modelo con un vestido blanco roto, un diseño contemporáneo de un traje de novia. Pero la firma murciana De la Cierva y Nicolás introduce una mascarilla. La foto ha aparecido en varios periódicos. La moda. Qué frívola es la moda, sólo son trapitos. ¿Qué dices? La moda nos dice mucho sobre nosotros mismos. Vale, no toda, pero también la moda sirve para transmitir ideas y mensajes. El miedo ante la Gripe A hoy como ayer lo fue la gripe asiática o mañana puede ser una pandemia procedente de las islas Feroe. Siempre nos tienen que tener con miedo. No digo que no haya que inmunizarse, pero una cosa es poner una cadena en la puerta de la casa y otra vivir en un búnker acorazado. Vaya, que esta entrada iba sólo de moda. Ya estoy divagando otra vez. Pónganse las mascarillas, por si acaso...

martes, 11 de agosto de 2009

Ruta del tapeo en Cádiz


La Delegación Municipal de Turismo del Ayuntamiento de Cádiz organiza durante prácticamente todo el verano –del 10 de julio al 20 de septiembre- la Ruta del Tapeo, que este año ha llegado a su octava edición. La idea es muy sencilla: ofrecer una tapa y una copa de vino u otra bebida alternativa por 2,30 euros. Los establecimientos que se adhieren a esta iniciativa figuran en una guía y en muchos casos se dan a conocer a los turistas de fuera de la capital, ya que muchos no están en los lugares más transitadas.

En 2006 comí por primera vez la Tapa Cai. Al año siguiente volví con mi amigo Adolfo y esta vez hicimos una auténtica ruta, pasando por 12 establecimientos en los que nos pusieron otros tantos sellos que nos sirvieron para pasar por la Oficina de Turismo y obtener un pack con tres botellas de la tierra. Las botellas son lo de menos, lo divertido es elegir la tapa que te gusta, ir callejeando, cambiar de un sitio a otro…

El 30 y 31 de julio estuve con mi familia en Cádiz y aproveché para visitar algunos establecimientos. Así en La Catedral probé el pan romano con tomate, aceite de oliva y jamón de bellota. El pan romano parece pan de pizza, con especias. En el Senador me sirvieron lomito de dorada y brocheta marinera y en el Mesón de las Américas un solomillo a las finas hierbas (aunque yo no soy demasiado carnívoro, pero hay que probar de tó, o casi). Uno de mis favoritos fue El Balandro, que ofrecía unas tiras de solomillo de pollo a las cinco setas. En un plato muy bien presentado te encuentras una pequeña bolsa crujiente que contiene trozos de setas, el solomillo cortado muy finito y la yema de un huevo.

Además también podías comerte, por el mismo precio, la tapa postre. En El Corte Inglés probé el bienmesabe de almendra. Este término tan sugerente –qué bien me sabe hijo, nombra tanto el pescado como una variedad de dulce que se prepara en Cádiz. Y otro detalle más en esta entrada tan ligera (y gastronómica, que la gastronomía también es cultura, por supuesto) es que la ciudad ya se está volcando con los preparativos de 1.812. Con motivo del bicentenario de la Constitución de Cádiz se están realizando obras públicas, convocando numerosas actividades y también la Ruta del Tapeo será especial. Como adelanto se invita a los establecimientos que quieran a que elaboren algún plato típico de esa época. Yo no probé ninguno, aunque algunos de los ofertados eran rancho de papas con carne, bacalao en escabeche de vinagre de Jerez con verduras o albóndigas de rabo de toro. Y que viva la Pepa!

Universo Juan Muñoz




El próximo 28 de agosto se cumplirán ocho años de la muerte de uno de los mejores artistas contemporáneos españoles. Aunque principalmente era escultor también pintaba, dibujaba y creaba obras en otros formatos, como grabaciones. Juan Muñoz (Madrid, 1953-2001) tuvo tiempo suficiente para que su obra quede para la historia, aunque si no hubiera sufrido un paro cardíaco repentino habría seguido creando y podría haber llevado sus propuestas mucho más lejos. Su vida se apagó en su momento de máximo apogeo: un año antes había ganado el Premio Nacional de Artes Plásticos y en ese momento exponía en la sala de turbinas de la Tate Gallery de Londres una espectacular instalación.








Universo Juan Muñoz. Del 22 de abril al 31 de agosto el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid expone una retrospectiva, que tuve ocasión de visitar el 27 de julio. Los lunes cierran todos los museos. ¿Todos? No, el MNCARS es la visita obligada de un lunes madrileño. Muy diferente se presenta el museo, que tiene nuevo director y nuevo discurso (temático, no cronológico). La exposición ocupaba espacios en la primera y la tercera plantas, así como en el jardín y una galería al aire libre.







Teatral es uno de los principales adjetivos que se me ocurren para definir su obra. La mera imagen es poderosa. Con eso podríamos quedarnos, en una primera lectura, pero es que además nos exige una reflexión. Falsos suelos. Anuncios exteriores en el interior de las paredes de las galerías de arte o, en este caso, del museo. Durante un rato estuve paseando entre sus inconfundibles personajes orientales, de gesto agradable, en plena conversación. Su imagen más icónica. También sus personajes femeninos que me recuerdan a una especie de mezcla entre meninas descontextualizadas mezcladas con bailarines de danza sufí de pesados ropajes.








Sus personajes son de estatura inferior a la normal. Pero cuando interactuamos con ellos no me producen risa. Tampoco te sientes integrado. Incluso puede aparecer una sensación incómoda. Por un momento pienso que son seres de otro mundo, mucho más inteligentes que nosotros, pero con vidas contemplativas, sin necesidad de alimentarse ni de cumplir ninguna función básica, meramente están siendo. Si es que el arte nos pone espesos…







Un tren descarrilado. Ni hay víctimas ni restos del dolor. Todo es frío, pero no inhumano. Figuras de cocodrilos de escayola, para desengrasar. Figuritas decorativas, trenes que recorren una habitación, juegos de niños. Siniestros personajes que se sientan en sillas sin asiento, sólo estructuras en las que apoyar sus cuerpos. Un pasamanos. Perfectamente normal, podríamos usarlo. Pero atento a la sorpresa: si miras en el lado interior te encuentras una navaja.















El universo de Juan Muñoz no es fácil. Es muy icónico y por eso podemos quedarnos en la mera contemplación de la forma, como su pequeño ascensor luminoso que sube y baja. Me quedo con la imagen del artista como la de un niño que está creando juguetes. Juguetes filosóficos y trascendentales, pero juguetes al fin y al cabo.






Nota: Todas las fotografías de esta entrada son mías. En el museo podían hacerse sin flash y muchos visitantes -yo también- disfrutaban posando entre sus figuras orientales. El arte sale a la calle, el arte interactúa. Eso es lo principal, más allá de lo que digan los catálogos eruditos y de todo lo reflexivos y conceptuales que nos queramos poner: interactuar. Que el arte nos diga algo. Algo. Algo y claro. Algo.

Dita von Teese y Gaudí




























Nuestros protagonistas son Antoni Plàcid Guillem Gaudí i Cornet y Heather Renée Sweet. Y me sirven para hablaros de dos universos: el de la carne y el del espíritu. Aunque en sus respectivos mundos comparten un concepto genérico: la creatividad.

En Reus nace en 1.852 nuestro protagonista, exactamente 120 años antes que nuestra protagonista. Un número redondo. Desde su infancia su carácter se ve marcado por las enfermedades que sufre, lo cual le vuelve retraído. Desde niño fue en aumento su interés religioso y también cierta conciencia social, estando cercano a postulados del socialismo utópico. Con los años su pensamiento se volvería más conservador, marcado por la religiosidad. El artista va a empezar su carrera sin ser consciente de todo el potencial que tiene por delante y de que la arquitectura española experimentará un antes y un después de su legado.

Nos vamos a Rochester, en Míchigan, a comienzos de la década de los 70 del siglo pasado (aún me cuesta ver al siglo XX como el siglo pasado, nací en el siglo pasado entonces). Tenemos a una niña de físico más o menos común, que empieza a verse fascinada por el cine, la moda y la estética. En vez de mirar al punk contemporáneo su interés reside en el Hollywood de los años 40. Rubia natural, su veneración laica de Betty Grable la lleva a convertirse en morena.

Gaudí fue a la universidad, aunque no fue un alumno brillante. Dita la dejó pronto porque empezó a trabajar en lo que quería. Dos universos completamente distintos. El catalán empezó a realizar proyectos civiles y religiosos. La estadounidense estaba llamada por el burlesque. Casi todos pasamos por esta vida y adiós. Sólo unos pocos son recordados por todo lo que han creado. La creación es tan infinitamente amplia que puede ir desde una soberbia catedral inacabable que hará que te recuerden en el futuro hasta un plano detalle en el que te quitas con sensualidad el guante, dejando el brazo desnudo. Como dijo Manuel Vicent, a la posteridad se puede pasar por muchos caminos.

Me imagino a finales del siglo XIX a un apuesto dandi visitando un cabaret barcelonés. El chico contempla a la chica. Erotismo contenido, todo lo que se podía permitir en esa época. Miradas cómplices. Fascinación. Y nada más. Ni falta que hace.

Antoni Gaudí dedicó la gran parte de su vida al trabajo y en sus últimos años quedó obsesionado por el proyecto de la Sagrada Familia, ‘la catedral de los pobres’, que quedaría inacabado. Todos conocemos su arte, sus originales formas, sus cúpulas, sus trencadís. Pero su personalidad sigue siendo un misterio. Al igual que a Manuel de Falla apenas se le conocen relaciones sentimentales. De hecho del genial catalán se ha dicho casi de todo: que era homosexual, masón, misógino o vegetariano (hasta el momento la más fundamentada de esas afirmaciones).

Todo lo contrario pasa con la sensual modelo de burlesque. También son otros tiempos. Aunque no creo que en España sea demasiado conocida, salvo por haber sido la novia, posteriormente esposa y actualmente ex de Marylin Manson. Los devaneos amorosos de Dita forman parte de la blogosfera. Su herramienta de trabajo es su cuerpo, que viste con espectaculares diseños y desviste con gracia y encanto. Integrada en el mundo de la moda y con admiradores que van desde el 'establishment' (invitada a la Ópera de Viena) hasta el underground. Un erotismo elegante, plagado de referencias cinéfilas. Nada que ver con la banalidad que este mismo acto puede tener en otros contextos y protagonizado por otras personas.

Cada uno es un mundo y estos artículos de parejas imposibles no tienen otra intención que divagar. Gaudí dejó un maravilloso legado, ha pasado a la historia como uno de los mejores arquitectos, un genio de la contemporaneidad y sin él no se entendería la Barcelona que conocemos. Películas como ‘Tardes de Gaudí’ o ‘Vicky Cristina Barcelona’ contribuyen a recrear sus diseños en el imaginario colectivo y a atraer miles de turistas que quieren seguir las rutas modernistas ¡Y fotografiarse junto a ese dragoncito tan majo!
Me imagino a Gaudí en sus últimos años, huraño, introvertido, sin apenas lavarse ni afeitarse, dando importancia sólo a su pensamiento, a su trabajo y a su fe católica. Sin embargo a la modelo le toca ocuparse del cuerpo, cuidarlo, mimarlo, embellecerlo, envolverlo, mostrarlo. Veo a Dita, ofreciendo espectáculos, sumergiéndose en una inmensa copa de absenta y ocupando la primera fila en los desfiles de moda internacionales. De todas formas creo que quien muestra su cuerpo, en parte, también está escondiendo su alma. No hace falta ser católica para entender a Gaudí. Ni siquiera religioso. Con el arte es suficiente. No hace falta desear la carne que estás viendo para valorar un espectáculo de erotismo, de burlesque, una invitación carnal a sumergirse en un universo lejano, pero rabiosamente fascinante.

¿Cómo es posible que esa cintura sea real? Más bien parece un diseño artístico, un dibujo de Gaudí. Con esta cintura inverosímil y con una canción de lo más petarda (pero que ya he tenido el gusto de bailar este verano, es pegadiza) nos quedamos. Eurovisión no es precisamente el mejor escenario para la transgresión, pero demos la bienvenida a miss Dita von Teese.

lunes, 10 de agosto de 2009

Las Hurdes. Tierra sin pan




“En Las Hurdes no hay nada gratuito. Es tal vez la película menos ‘gratuita’ que he hecho” (Luis Buñuel)

El segundo libro que me encontré (otra vez gracias Raquel y ahora añado: Dios bendiga la Fnac) fue una edición de Taschen de la filmografía completa de Luis Buñuel. Así que fue el momento idóneo para impulsarme a ver una obra que llevaba tiempo pendiente de ser vista en una carpeta cinéfaga de mi ordenador. Este reportaje se hizo en 1.932, en plena época de la II República, aunque retrata un universo que apenas habría variado, salvo en algunos detalles, en las décadas anteriores.

Al principio era una película muda, pero en 1.935 se introdujo voz en off. Gaston Modot, el protagonista de ‘La edad de oro’, fue el encargado de narrarla. Como no sé francés apenas me enteré de nada y es una lástima porque la narración no es baladí y ayuda a subrayar la tesis con la que se hizo este documental. Además hay detalles honestos, como reconocer que lo que escribe un niño en la pizarra, ‘Respetad la propiedad ajena’, se hizo a petición de los autores del film.

Más de 75 años después, sigue siendo un testimonio de gran valor antropológico y también cinematográfico. La imagen más surrealista es el cadáver de un burro, típicamente daliniana. Una de las más impactantes es el entierro de un bebé, en su pequeño ataúd blanco, flotando en el río, una especie de Moisés yermo. O una niña apoyada en una roca, mirando hacia su futuro: ninguna parte. La esperanza muerta.



También se señala cuando se da cuenta de este documental que Buñuel manipuló la realidad a su antojo. ¿Pero qué documentalista no lo hace, hasta el mejor intencionado? Posiblemente a los hurdanos les llamara la atención la presencia de las cámaras, aunque su actitud sería sumamente más espontánea y natural que la de cualquier persona que es grabada hoy día y puede adoptar inmediatamente una pose. Por aquel entonces no se había llegado a ese grado de sofisticación. Además su manipulación es reconocible. Resulta significativo (aunque en ese detalle me fijé porque lo había leído previamente, la verdad) ver despeñarse a una cabra de un risco y contemplar en un lado de la imagen cómo aparece el fuego del disparo.

El documental dura 27 minutos y para el espectador moderno es fácil de digerir, no contiene imágenes escabrosas, aunque sí conmovedoras. La miseria, los problemas físicos, la malnutrición endémica son algunos de los problemas que se denuncian en esta obra. En un añadido de 1.936, al final de la cinta, el autor proclama su fe política en el Gobierno del Frente Popular y lanza un mensaje tanto a los españoles como al público internacional de confianza en que el Gobierno de izquierdas resolvería los problemas de extrema pobreza en España. Ya sabemos lo que vino después.

Buñuel es uno de esos cineastas que tiene todo un universo propio y películas muy variadas, de diferentes etapas, países, no todas al mismo nivel, aunque en cada una de ellas encuentras escenas geniales, detalles surrealistas, planos inolvidables. Las Hurdes es el aquí y el ahora de un momento de la historia de la España negra, ancestral, terrible, doliente. Pero mirar al espejo de la realidad, por mucho que duela, siempre es necesario para ser conscientes de lo que fue y también de lo que hay. ¿Cuántas Hurdes quedan repartidas por el mundo?


El corazón de las tinieblas


Además de las vivencias de ese día, de Zaragoza me llevé dos libros (gracias Raquel). El primero de ellos ha sido mi tercera lectura veraniega. Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas (Biblioteca del autor en Alianza Editorial, edición de 2008). Un clásico del género de aventuras, aunque es mucho más que eso. Prueba de su trascendencia es que Coppola se inspiró en esta obra, con un cambio de época y lugar, para ‘Apocalypse now’. Esta obra se publicó en 1.902 en forma de libro, previamente por entregas, y hoy día es la novela más conocida y leída (no siempre el libro más conocido es el más leído, aunque suele ser lo habitual) de su autor.

El aspecto que destaco de esta novela corta es la atmósfera. Algunos críticos han señalado que el sentido predominante es el oído. El personaje de Marlon –probable alter ego de Conrad, aunque con matices y narrador de la historia- viaja desde la apacible Inglaterra del fin del siglo XIX hasta el Congo, devastado en la época de Leopoldo II. Allí tendrá que realizar un viaje remontando el río homónimo hasta dar con Kurtz, la clave de bóveda de todo el relato. Una de mis escenas favoritas es cuando el barco en el que viajan queda anclado en mitad del río, envueltos en la neblina. La atmósfera se vuelve espesa y los gritos desgarran el corazón. ¿Hasta qué punto es real lo real o producto de la imaginación excitada por el ambiente?

La novela ha recibido numerosos elogios y es considerada un relato anticolonialista por la mayoría de los críticos, si bien también ha recibido objeciones por lo contrario. Tras la lectura el relato no deja en buen lugar a los colonos europeos, que intentan encubrir bajo los pomposos nombres de progreso, desarrollo y cultura la rapiña de los recursos del país, especialmente el marfil. Si bien algunos achacan a Conrad el poco valor humano dado a los habitantes del país, la mayoría de ellos esclavizados, y es cierta la frialdad del narrador desde la sensibilidad actual, en algunos momentos puntuales del libro la mirada del negro desconocido, inaprensible, le hace reflexionar o al menos experimentar algunos sentimientos de empatía.
El hombre ante las situaciones límite o la decadencia moral de los colonizadores, cargados de buenos propósitos son dos de los temas de este relato, bien estructurado, de fácil lectura y ameno. Marlow es más cercano, un tipo que cuenta a sus parroquianos toda la historia, nos la cuenta también a nosotros, gentes del 2009. Sin embargo Kurtz ejerce una gran fascinación. Un personaje abominable y atractivo, decadente. “Sólo era una voz”, como dice el narrador. El momento en que se encuentran y lo que sucede después también es memorable. En mis comentarios sobre libros no quiero destripar datos de la trama.

Si bien el hombre de hoy ya está de vuelta de muchas cosas y su sensibilidad cada vez más hueca por el bombardeo de los medios y las imágenes, resulta estimulante de vez en cuando recordar estos clásicos (que no viejos) relatos, en los que las palabras nos pintan una selva profunda, un hombre que grita horrorizado, unos esclavos inconscientes o un submundo de rapiña y de pequeños avariciosos en una continua lucha entre ellos mismos. La mayoría de las obras de Conrad son autobiográficas. Tampoco os revelaré nada, pero entiendo la última escena, la de la justicia poética. Así se hacen los mitos: es necesario callar la verdad y que cada uno crea lo que quiera creer. Pero la realidad es mucho más terrible que todo eso.

Me quedo con una frase del libro. Sencilla y durísima. Vivimos como soñamos: solos.