viernes, 7 de enero de 2011

Yo estuve en el Chillida Leku


Fue en el verano del año 2005, no recuerdo exactamente si a finales de agosto o comienzos de septiembre. Yo también estuve en el Museo Chillida Leku, en unas vacaciones estivales en San Sebastián. Lo visité por la mañana y el día acompañó, fue toda una experiencia (otra palabra contenedor, tantas veces vacía de contenido). Visitar el caserón, pasear entre los árboles y sentirte dentro (literalmente) de las esculturas. Chillida Leku fue el sueño del escultor Eduardo Chillida hecho realidad, una utopía, un lugar estimulante para los visitantes, pero la crisis también se lo ha llevado por delante.
Está claro que hay temas mucho más importantes, de todas formas el cierre de este museo, aunque no se produce de forma temporal, ha tenido repercusión en los medios. Ante la imposibilidad de su mantenimiento económico, la familia optó por cerrarlo. Hasta que vengan mejores tiempos y vuelva a abrirse. Una lástima, porque seguro que las administraciones destinan dinero a otros proyectos menos interesantes y se podría haber hecho un esfuerzo para que el público siga disfrutando del último sueño de Chillida, un espacio para el arte y la naturaleza. Parece que en estos tiempos prosaicos no hay dinero para algo tan abstracto, pero a su vez tan necesario, como el arte.
Me queda el recuerdo de su visita. Yo también estuve en el Chillida Leku. Quién sabe, igual algún día vuelvo a pasear entre las esculturas del maestro. Pero para eso aún falta mucho...

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