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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Locas

El sábado 29 de octubre asistí en la sala de Casa de Vacas, en el madrileño Parque del Retiro, a la función de la obra 'Locas', de José Pascual Abellán. Puesta en escena por Teatro Acuestas Blogs, cuenta con las actuaciones de Ángeles González Cuerda y Maribel Jara. Cuenta la historia de dos mujeres, en apariencia muy diferentes entre sí, que coinciden en la consulta de un psiquiatra. Una de ellas es una supermujer, empresaria, con un marido, un amante, una vida llena de estímulos y la necesidad de alargar su tiempo, repartido entre reuniones, y sin un segundo siquiera para deprimirse. Todo lo contrario que la otra paciente, que lleva una vida aburridísima, está llena de angustias, miedos, la vida le viene grande por todos lados y fantasea, entre la ironía y el autoengaño, con asesinar a su marido, ella, que es incapaz de matar a una mosca...

La función comienza con las dos actrices haciendo un repaso a algunos de los hitos en la historia de la investigación de la locura, cómo el ser humano la ha ido viendo de maneras diferentes y enfocándola, desde la religión hasta la ciencia, a lo largo de los siglos. Después durante algo más de una hora vamos a ver una historia llena de emoción, con momentos de gran intensidad emotiva, apoyados en la fuerza de las dos actrices y su contraste de personalidades. Las preguntas que nos plantea son qué es lo normal, dónde queda la salud mental, quién es el verdadero loco y el cuerdo, qué vida llevamos, cómo nos afecta a todos los niveles el modelo social establecido... te hace pensar, te emociona y además trata de muchos temas que no solemos (o no queremos) ver en el día a día. Una vez más el arte muestra que es necesario para mostrar la vida, para verla desde otros puntos de vista, para emocionarnos como solo puede lograrlo la expresión artística.

Como decía Baudelaire... todos andamos algo locos... y tanto, pero a pesar de eso, salvo los que ya no pueden dar una pisada más, todos seguimos andando.

jueves, 3 de marzo de 2011

La casa de Bernarda Alba

El pasado viernes, día 25 de febrero, el Teatro Juan Luis Galiardo de San Roque acogió un montaje muy particular de 'La casa de Bernarda Alba', la última obra del genial Federico García Lorca. Las mejores actrices, españolas y algunas extranjeras, han versionado esta obra, que es uno de esos clásicos que se ha visto mil veces, pero que siempre está abierto a nuevos enfoques, a adaptaciones diferentes. La compañía de teatro TNT, dentro del Circuito Andaluz de Teatro de la Junta de Andalucía, puso en marcha un proyecto para representar esta obra con un grupo de mujeres de la barriada El Vacie, sin ningún tipo de formación actoral, de hecho la mayoría de ellas son analfabetas.

La obra recibió el Premio Nacional de Teatro en 2008 y ha generado gran interés. Sin llegar a una hora, la representación capta el espíritu de la obra. Del texto lorquiano se siguen algunas partes y en otras las protagonistas tienen libertad, mostrando su gracia, simpatía e incluso cantando por bulerías. Una Bernarda diferente, que muestra que el arte es muy amplio, es infinito y que le podemos pedir de todo. Esta Bernarda nos muestra a un grupo de mujeres gitanas que suben a las tablas y se entregan en esta obra, que mezcla lo artístico y lo social. La cultura trasciende el ámbito de lo serio y lo profesional para convertirse en un vehículo de comunicación y también de integración para estas mujeres de la popular barriada sevillana de El Vacie.

lunes, 20 de septiembre de 2010

La vida por delante

Tenemos toda la vida por delante...

El viernes 17 de septiembre fui al Teatro La Latina de Madrid, que inicia una nueva etapa artística, con mi madre y mi madrina a ver la representación de 'La vida por delante', dirigida por José María Pou. Romain Gary ganó en 1975 el Premio Goncourt por esta obra, que se estrenó con gran éxito en Barcelona y que desde el pasado día 10 se escenifica en Madrid.

Concha Velasco es el reclamo principal de esta obra, en la que está soberbia. Pero es todo un descubrimiento la interpretación del joven Rubén de Eguia como Momo. Una historia sumamente dura, pero tratada con amabilidad, con humanidad, aunque deja ver en determinados momentos un intenso dolor. Madame Rosa es una ex prostituta judía, superviviente de Auschwitz, que en París acoge a los niños abandonados por prostitutas. Momo es un joven musulmán que vive con ella. Ellos son los personajes principales, con dos secundarios, que aportan un toque más cómico a la obra.

La vida por delante es fresca, conmovedora, tierna, no es demasiado pretenciosa ni tampoco espesa, aunque no es nada simple. Nos muestra la cotidianidad de dos seres que no viven en el lumpen, pero el autor sí enfoca una parte de la realidad que no sale en las noticias, que queda fuera de lo visible. El mundo de los marginados, de las prostitutas, de los pobres. De su necesidad de querer, de amar, de descubrir. Fascinante contraste entre una anciana que va llegando al final de sus días y un joven que se hace todas las preguntas de la adolescencia. Al que le queda toda la vida por delante.

Una idea central: la necesidad de entenderse por encima de religiones, política, culturas. La sociedad siempre va por delante, la gente gana puntos a sus políticos y a sus instituciones, que siempre van un paso por detrás. Emotiva y hermosa, pasé un buen rato viendo esta obra, disfrutando de una grandísima actriz como Concha Velasco (que compagina esta función con 'Las chicas de oro', contraste) y también de un joven intérprete. Obra con mensaje, ni teatro facilón ni tampoco espesuras intelectualoides crípticas. Disfruten de la función y recuerden. Tengan la edad que tengan y aunque no se lo crean tienen la vida por delante.

viernes, 30 de octubre de 2009

La vida es la vida


La vida es la vida es el título del nuevo espectáculo de la compañía Teatro Metro de Praga. El Palacio de Congreso de La Línea, mi ciudad, acogió esta obra gratis. La técnica del teatro negro es muy original y se cultiva sobre todo en la capital checa. Sobre el escenario se instala un fondo negro sobre el cual se van empleando distintos objetos, de colores fluorescentes, movidos en la parte trasera por unos actores vestidos de negros, a los que no vemos durante la función.

La obra es bastante sencilla y se compone de una serie de números que me recordaban a sketchs del cine cómico mudo. Arranca con un bebé recién nacido, que va creciendo hasta convertirse en un hombre mayor que está agobiado en un mundo de oficinas. Algunas partes del espectáculo son interactivas. Dos voluntarios, un chico y una chica, subieron al escenario y se prestaron a simpáticas bromas. Con un humor en general blanco y para toda la familia, aunque eso sí con un toque erótico, pero sobre todo desde la ironía, esta obra es una de esas golosinas necesarias en la vida: puro teatro, sencillo, sin complejidades intelectuales, pero de esas obras en las que nos podemos sentir niños por unos minutos.

Al final aparecieron sobre el escenario los actores vestidos de negro y, con la luz encendida, se hizo una demostración de un número anterior, en el que aparecía la silueta fluorescente de un caballo. La técnica de la caja negra fue desarrollada por Georges Méliès, uno de los pioneros del cine, y Stanislavsky. Danza, mimo, acrobacia. Todo con gusto y simpatía. La vida es la vida. Y con ella son cincuenta entradas ya. Gracias a todos por estar ahí. Seguiremos escribiendo. Eso siempre.

lunes, 19 de octubre de 2009

Futuros difuntos


El 1 de octubre, día de mi cumpleaños, fui al Teatro Lope de Vega de Sevilla a ver la representación de esta obra, cuyo título llama la atención. ¿Futuros difuntos? Eso seremos todos, pero de momento somos vivos presentes. Eusebio Calonge es el autor de esta compañía de culto. Su director es Paco de la Zaranda, también uno de los intérpretes: Francisco Sánchez. Tres hombres en el escenario: Gaspar Campuzano y Enrique Bustos acompañan a Sánchez. Una obra dura, difícil, pero no excesivamente intelectual ni insoportable, con algún leve toque de humor y un detalle que me llamó la atención: hablada en andaluz, sin forzar, con nuestra forma de hablar natural, algunos giros y expresiones populares.


Parece que estamos en un manicomio. Tres hombres conviven en un espacio opresivo y asfixiante. Acaban de recibir la noticia de que ha muerto la persona que regía sus destinos, el director del manicomio, y entran en un estado de ansiedad, a la expectativa de acontecimientos. Protagonizan escenas entre lo surrealista y lo provocador, entre la revolución y el 'que todo siga como estaba'. Estéticamente utilizan maniquíes y toda la puesta en escena es un homenaje estético a la España pictórica: de Velázquez a Gutiérrez Solana, la España negra con todo lo que implica, hasta una clara evocación de 'Los fusilamientos de la montaña de Príncipe Pío', de Goya.


Sirvan estas líneas para evocaros mis emociones ante una obra difícil, dura, inquietante, pero siempre necesaria: hay que mirar la cara más frívola del hombre y también la más profunda. Todo es compatible. Al principio me costó un poco entrar en la dinámica de la obra, pero luego fui descubriendo a personas inmensamente humanos en su locura. Y entre tanta negrura y tanto caos... algo habrá de esperanza. Futuros difuntos... pero mientras tanto vivos y muy vivos.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Los Negros






En mayo de este año Axioma Teatro presentó en Almería esta puesta en escena, que forma parte del Circuito Andaluz de Teatro de la Junta de Andalucía. Anoche se representó en el Parque María Cristina de Algeciras. ‘Los negros’, más que una obra de teatro, es un espectáculo escénico, ya que incluye muñecos articulados, proyecciones de vídeo, mimo, danza contemporánea y lo más espectacular de todo: música en directo.

‘Los Negros’ es un entremés de Simón Aguado, que narra la historia de dos esclavos negros que se aman. Los señores se oponen a este amor ya que consideran que sus relaciones les iban a distraer y quitarles tiempo de ‘servir’. Pero habrá boda y todo. La acción transcurre en el año 1.602 y no pasaría de ser otra historia más de enredos, si no es por la mirada contemporánea del director, Carlos Góngora. ‘Versión libertaria’, reza el cartel de presentación. En esta obra, en la que los negros se lo pasan en grande con sus bailes y simpatía, a pesar de ser esclavos, y los señores son antipáticos, egoístas y llevan unas vidas mediocres, pese a su poder. Además del entremés de Simón Aguado, el espectáculo está construido con extractos de textos populares, Carlos Góngora también aporta de su propia cosecha y el poema 'Escribo' de José Ángel Valente.



Del 1.602 damos un salto radical al 2.009. En una pantalla un hombre, al que no vemos la cara, está leyendo el periódico. 40.000 niños mueren de hambre al día en el mundo. Qué horror, dice su mujer, que se está duchando y a la que tampoco vemos la cara. Habría que hacer algo. Pero qué vamos a hacer nosotros replica el marido. Una vez arreglados se van al teatro a ver ‘Los Negros’. Interesante, comenta la esposa. Después aparece en escena un muñeco de un niño acompañado por su perro. Este chico es español de origen marroquí y nos cuenta los inconvenientes de ser un ‘extranjero en su propio país’. “En España me dicen moro vete a tu país y en Marruecos me llaman el españolito”.


La puesta en escena es bastante sencilla, pero se aprovechan bien los recursos. A unos grandes bloques en el inicio de la función se les daba la vuelta y por detrás representaban dos pisos con personajes de cartón piedra. Los negros por un lado y los blancos por otro, eso sí. Los poderosos no se podían mezclar con los esclavos. También cautivó al público la música en directo, a cargo de dos saxofonistas, un acordeonista, que tenía un número de solista, y un quinto músico a los bongos. Al final los personajes se quitaban sus máscaras y saludaban al público. Un entremés del XVII visto desde la perspectiva actual. Con palabras sencillas nos cuenta un mensaje de vital importancia para nuestro recién iniciado siglo XXI: la necesidad de la tolerancia, del respeto a los otros y del mestizaje cultural. Podrían ser los negros como los gitanos, los árabes, los chinos o cualquier otro. Una agradable noche de verano en el Parque María Cristina de Algeciras, con números muy divertidos, música en directo y mensaje crítico.
Me quedo con una frase de la obra, que pronuncia uno de los negros protagonistas: "En el mundo hay cada vez más gente y menos personas".