viernes, 30 de octubre de 2009

La vida es la vida


La vida es la vida es el título del nuevo espectáculo de la compañía Teatro Metro de Praga. El Palacio de Congreso de La Línea, mi ciudad, acogió esta obra gratis. La técnica del teatro negro es muy original y se cultiva sobre todo en la capital checa. Sobre el escenario se instala un fondo negro sobre el cual se van empleando distintos objetos, de colores fluorescentes, movidos en la parte trasera por unos actores vestidos de negros, a los que no vemos durante la función.

La obra es bastante sencilla y se compone de una serie de números que me recordaban a sketchs del cine cómico mudo. Arranca con un bebé recién nacido, que va creciendo hasta convertirse en un hombre mayor que está agobiado en un mundo de oficinas. Algunas partes del espectáculo son interactivas. Dos voluntarios, un chico y una chica, subieron al escenario y se prestaron a simpáticas bromas. Con un humor en general blanco y para toda la familia, aunque eso sí con un toque erótico, pero sobre todo desde la ironía, esta obra es una de esas golosinas necesarias en la vida: puro teatro, sencillo, sin complejidades intelectuales, pero de esas obras en las que nos podemos sentir niños por unos minutos.

Al final aparecieron sobre el escenario los actores vestidos de negro y, con la luz encendida, se hizo una demostración de un número anterior, en el que aparecía la silueta fluorescente de un caballo. La técnica de la caja negra fue desarrollada por Georges Méliès, uno de los pioneros del cine, y Stanislavsky. Danza, mimo, acrobacia. Todo con gusto y simpatía. La vida es la vida. Y con ella son cincuenta entradas ya. Gracias a todos por estar ahí. Seguiremos escribiendo. Eso siempre.

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