martes, 29 de mayo de 2012

Dirty chic

Recientemente he descubierto un nuevo concepto, asociado al mundo de la moda y el diseño de interiores, al que debo dedicarle unas líneas. Hablamos del 'dirty chic', consistente en la recuperación de muebles viejos, objetos usados, pero colocados en un sentido más armónico, para darle un aire contemporáneo. Al parecer es un concepto que está ganando cada vez más adeptos y, como suele pasar con casi todo, acabará siendo una moda o dando pie a combinaciones absurdas y ridículas. Me gusta el diseño, la moda, el arte y la estética, pero creo que cada uno tiene que elegir en función de su gusto y también de sus posibilidades económicas, sin dejarse llevar por corrientes mayoritarias, ya sea en el pensamiento o también en la estética.

Y es que tenemos tal cantidad de mensajes que también en aspectos como el maquillaje, la moda, el interiorismo o la decoración hay numerosos gurús, revistas de moda, los temidos blogger (la digievolución del crítico de arte) que marcan lo correcto y lo incorrecto, lo que se debe y lo que no se debe hacer, lo que está de moda y lo que no.

También he leido el concepto 'dirty chic' asociado a películas, especialmente de cine indie estadounidense, que utilizan una estética muy definida: planos detalle, cámara en mano, imágenes de paisajes urbanos, personajes a la derivada... descomposición contemporánea entre la ironía, la constatación, la crítica o la mera exhibición estética, la encadenación de imágenes, pero siempre con mucho discurso, mucha filosofía y mucha idea sesuda detrás, que para eso somos todos 'muy modernos'.

¿Podría utilizarse el concepto 'dirty chic' también en política, deporte, sociedad, economía? Eso es otra historia, aunque nos disfracemos de chic, muchas veces seguimos siendo más sucios de lo que parece... en todos los sentidos.

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