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miércoles, 13 de julio de 2011

Cadizterapia


Con todas las que son en el mundo y no hay dos ciudades iguales. Vale, todas tienen calles, plazas, edificios, historia y habitantes. Pero su sabor, su estilo, las vivencias que la han hecho diferente son las que constituyen la esencia de cada ciudad. Todas las ciudades tienen su mito, su imagen configurada a través de siglos y años, con monumentos icónicos que se reproducen en las guías turísticas hasta formar la 'imagen' que la mayoría de la gente tiene en la cabeza de ese lugar. Pero excede del contenido de esta entrada, dedicada a mi amiga Loli, con la que fui el pasado fin de semana a Cádiz, hablar de los mitos de cada ciudad.

¿Qué es la Cadizterapia?

Un nuevo concepto revolucionario en el mundo de los viajes. En nuestra época actual aparecen las técnicas más variadas en los temas más diversos, como la risoterapia. De eso Cádiz sabe mucho. Los patronatos turísticos y el Ayuntamiento se han puesto de acuerdo y, sin usar ese término, nos lanzan el mensaje de la Cadizterapia: 'Cádiz, la ciudad que sonríe' es el lema.


La Cadizterapia es una forma de estar en el mundo

La Cadizterapia es poner una sonrisa ante la adversidad

La Cadizterapia es ser tan grande como para no tomarte en serio, estar pleno de tantas cosas que no necesitas sofisticarte ni tener pose ni creerte nada

La Cadizterapia es usar el humor como escudo, es cantar por tanguillos las duras verdades de la existencia, es hacer crítica política con unos cuantos cuplés

La Cadizterapia es el elogio de la sencillez, del pueblo

La Cadizterapia es estar tumbado en la playa de la Caleta sin pensar en nada, dar un paseo por el Baluarte de la Candelaria y respirar el aire que te hará soportable la vuelta a tu ciudad de origen, es echarte unas risas con los excesos de un travesti y sus bromas en el Pay Pay



Cádiz tiene muchos problemas también. No todo va a ser mitificación. Como cualquier otra ciudad. Junto a la Iglesia de Santa María hay un sencillo azulejo con un poema en el que se pide ayuda divina para vencer "el paro y la droga". Pero más allá de problemas estructurales, Cádiz para el visitante, para el foráneo, para el extranjero es un lugar en el que estar a gusto, lleno de historia, una ciudad sencilla, que no compite con otros destinos de Andalucía en pomposidad y monumentalidad, ni falta que hace. Es cercana y acogedora, es popular y divertida, señoras y señores, esto no se puede explicar, tienen que ir a Cádiz...

P.D. - Y es muy probable que si quieren visitar algún lugar en concreto y lo comenten en voz alta, cualquier vecino (especialmente una señora mayor) le indique la dirección que deben tomar. Lo que en otro sitio se llamaría entrometimiento aquí es interés y cercanía. Sencillez. Cai es diferente! :)

jueves, 23 de septiembre de 2010

Una noche en Bratislava



El viernes 10 de septiembre amanecí en Praga y viajamos en tren hasta Bratislava. Cambio de país. Mi amigo Adolfo propuso que pasáramos una noche en la capital de Eslovaquia, a mitad de camino entre Praga y Budapest, que están a unas siete horas de distancia. Y fue todo un acierto. Ambas ciudades son dos destinos de sobra conocidas, mientras que Bratislava es una de esas joyas escondidas por Europa. Apenas había consultado nada, pero me gustó mucho. Apenas pasamos 24 horas, pero guardo un recuerdo muy agradable de esa ciudad.

Visitamos el castillo, que estaba en obras. La Catedral no la pudimos visitar, porque llegamos y acababan de cerrar. Actualmente se está restaurando la torre. Paseamos por el centro, que tiene numerosos palacetes e iglesias. Como anécdota hay una simpática colección de esculturas, una de ellas de un hombre saliendo de una alcantarilla. En las guías turísticas comentaba que es una de las pocas esculturas bajo tierra del mundo. A la noche probamos un plato típico que estaba riquísimo: el bryndzové halusky, compuesto de patatas, queso de oveja y bacon. Ñam ñam.


El sábado 12, antes de viajar a Budapest, visité la Galería Nacional de Eslovaquia, con una interesante colección de mineralogía, paleontología y ciencias naturales. Después continuó el paseo por el centro de la ciudad, entramos en una cafetería (qué rico el praliné) y después el almuerzo en la terraza de un restaurante muy agradable: Le Monde. En resumen: una ciudad ideal para dedicarle un día o unas horas si estás viajando por Viena, Praga o Budapest. Rincones pintorescos, edificios a baja altura, rincones elegantes y una ciudad que cada día se enfoca más al turismo. Por cierto, no hace falta cambiar moneda, allí está el euro. Y como decía el escaparate de una tienda: I LOVE BRATISLAVA.

martes, 21 de septiembre de 2010

Cuatro días en Praga


La ciudad de las mil torres, una de las más bellas en las que he estado. Nunca es un decorado, está viva, tiene encanto, sigue creciendo. Tiene un centro histórico maravilloso y tienes que mirar arriba, para fijarte en las vírgenes negras cubistas, en los torreones y en el reloj del antiguo cementerio judío. Mi amiga Marga me dijo en Sitges (gran frase) que se había acostumbrado a mirar arriba, porque al tener la visión frontal nos estamos perdiendo muchas cosas. Qué razón llevas. En Praga hay que doblar un poco la cabeza y mirar a todos lados. También hay que alzar el cuello cada hora para ver el famoso reloj astrológico, uno de los más llamativos de Europa. Toda la gente se agolpa en la plaza para contemplar el rápido paseo de las figuras de Jesucristo y los apóstoles. Desde la torre se ven unas vistas espectaculares de toda la ciudad, desde la Catedral de San Vito y el castillo hasta el barrio nuevo.


Nada más llegar ya me fascinó esta ciudad. Allí pasamos cuatro noches. Nos alojamos en Josefov, el barrio judío. Visitamos varias sinagogas y el antiguo cementerio. Imágenes sobrecogedoras. Creo que en general, al menos yo me incluyo, aunque no me gusta generalizar, sabemos muy poco de cultura judía y algo es algo esta visita sirvió para darnos alguna pincelada. Cada día se lo dedicamos a un barrio del centro de la ciudad, aunque en general se recorre fácilmente. Praga es para caminar, para pararse en cualquier café y para pasar una y otra vez por el puente de Carlos IV (que no sé por qué asociación de ideas pensé que se llamaba el puente de San Carlos, pero nada que ver).


Lo recorrimos por primera vez a la caída de la tarde. Como el Ponte Vecchio en Florencia o el puente de Triana en Sevilla, es una de esas lenguas de piedra que unen orillas pero, sobre todo, unen personas. Sus pintores bohemios te pintan un retrato, sus músicos callejeros tocan jazz y los vendedores te venden pulseras por unas cuantas coronas. Una delicia. También hicimos el típico crucero por el Moldava, disfrutamos del Museo Kafka (con un interesante recorrido a su vida y fascinante obra, interrelacionadas como en cualquier escritor, pero quizás en su caso más). Me encantan los museos y os comento que Praga no tiene un museo nacional como podrían ser el Prado o el Louvre, si no que sus colecciones están dispersas en varias sedes. Visitamos el Palacio Sternberg, que tiene una gran muestra de pintura europea, entre ellos cuadros de Durero y El Greco.


Las fotografías de esta entrada son propias. La artesanía checa incluye las populares marionetas y me llamaron la atención estas de jugadores del Barcelona. Ya tenían hasta de Villa, fichado para la nueva temporada. Disfruté mucho de esta hermosa ciudad, que progresa y mira al futuro, además de tener una gran historia. Paseamos por Viserad, donde la leyenda sitúa el origen mitológico de la ciudad (y la arqueología lo corrobora, historias aparte). Marcha no hubo demasiada, aunque el jueves 9 de septiembre, ya de despedida, nos tomamos un mojito. Y un momento inolvidable de este viaje: ver 'Don Giovanni' en la Ópera de los Estados, donde se estrenó en 1787 dirigida por el propio Mozart. Para datos históricos están las guías, esto es sólo una pincelada. Y perdón por la obviedad pero viajad a Praga, es una ciudad que no se puede pasar por alto.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Volver

Así es. El viaje terminó. Estoy de vuelta. Soy tan escueto como un telegrama. Tengo muchas cosas que contaros: mis impresiones de Praga, Bratislava y Budapest. Mis ojos han visto, mis oídos han escuchado, he sentido. Nunca somos el mismo tras un viaje. Pensamos que sí, ya que nos entreamos a nuestras rutinas cotidianas, pero hay algo dentro que no es lo mismo. En nuestra memoria y en nuestra rutina hay almacenada una enorme cantidad de información. El viaje no es la crónica de museos, monumentos y lugares. El viaje es parte de lo que somos, es lo que hemos vivido y sentido. No es sólo admirar las grandes creaciones del pasado, si no también contemplar a la gente de ahí, ver pequeños retazos de vida en otros países, con otras culturas, otras gentes, otra forma de ver la vida.

Siempre estamos viajando. Siempre estamos viviendo. Bienvenidos a todos, arranca la temporada de otoño en Mitomanario.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Fin de semana en Córdoba



Este fin de semana lo pasé en Córdoba con mis amigos Marta y Pedro. Lo pasamos genial. En vez de narrarlo cronológicamente prefiero compartir con vosotros diez cosas que hice en Córdoba, diez cosas que hacer en Córdoba.


1 - Hacerse muchas fotos. Sus patios, su callejón de las flores, sus esquinas blancas de cal, sus avenidas comerciales con luces navideñas y sus rincones con sabor a pueblo. Una de las tres capitales andaluzas 'de foto', junto a Sevilla y Granada. Andalucía es mucho más que ellas tres por supuesto, aunque sean tres ciudades 'grandes, grandes', pero hay otros muchos rincones encantadores.


2 - Visitar Medina Azahara. Ya estuve en el 2001, pero como novedad el pasado 9 de octubre se abrió un centro de recepción de visitantes, en el que puedes ver una proyección que recrea cómo era esta espléndida ciudad palatina en la época califal.


3 - Salir de fiesta. Cómo no. Estuvimos en varios bares, como el Góngora, decorado con reproducciones de los grandes escritores y pintores del Siglo de Oro español, como Cervantes, Velázquez, Murillo o Lope de Vega. Después en el Habana, de ambiente cubano y muy juvenil (Marta y Pedro, cuando leáis esto acordaros de ese garrafón), y por último en el Mamsul, un pub abierto en 2008, con diseño inspirado en la arquitectura árabe y buen ambiente. Ideal para bailotear.


4 - Ver algún mercadillo. Por ejemplo actualmente en el Paseo de la Victoria hay uno navideño. Con los puestos habituales y la decoración típica de estas fiestas. Sábado por la tarde, paseo por el mercadillo y después un ratito a descansar al hotel antes de salir a cenar y de copas.


5 - Tapear. Otro placer cordobés. Salmorejo, patatas con alioli, ensaladillas, pescaíto frito. El centro es una colmena de bares y tabernas, algunas más orientadas a los turistas, más de 'spanish tópico', y otras más auténticas. Picotear de un sitio a otro es un grandísimo placer y en cualquier esquina te puedes encontrar una sorpresa gastronómica y estética. Además por estas fechas se está desarrollando una ruta literaria de vinos.


6 - Ir a una tetería. Nosotros estuvimos en dos, también en la zona de la Mezquita. Me encantan los nombres de los tés: el viernes bebí un Brisas del Oriente y el sábado un Medina Azahara. El té es bueno para la salud y para el espíritu. Disfruten el momento y el ambiente, en la cultura del té no hay ninguna prisa.


7 - Visitar otro monumento: el Alcázar de los Reyes Cristianos. Con preciosos jardines y una colección de mosaicos romanos.


8 - Pasear. En cualquier viaje es necesario un momento para no pensar, sin hacer planes, para dar una vuelta y Córdoba tiene muchos rincones encantadores. Para brujulear (me encanta esa palabra). Una ciudad que invita al paseo, a la reflexión y a la convivencia, impregnada de su historia de mezcla de religiones y culturas.


9- Ir a los baños árabes. El viernes por la noche fue uno de los mejores momentos del viaje. Entrar en el hammán es dejar fuera todas las preocupaciones. Cuando sales, después de haber estado dentro una hora y media y de que te hayan dado un masaje relajante de 15 minutos con aceite de limón, todos los problemas parecen más pequeños.


10- Visitar la Mezquita. Por supuesto. Delicia estética, lugar de paz interior y exterior, mezcla de religiones. Arcos representativos y mundialmente famosos. El icono cordobés por excelencia. Su mihrab siempre maravilla. En una de las esquinas del exterior hay un altar con la reproducción de un cuadro de Romero de Torres. El original está en su museo homónimo. Aquí comparto con vosotros esta foto y la leyenda mariana: 'Si quieres que tu dolor se convierta en alegría no pasarás pecador sin alabar a María'.




miércoles, 14 de octubre de 2009

Iguazú



El 14 de septiembre volamos desde Sao Paulo hasta Foz de Iguazú. Esa zona es un punto geográfico muy interesante, ya que se encuentra en la frontera entre tres países: Brasil, Argentina y Paraguay. La ciudad es grande, aunque tampoco destaca por nada en especial y en sus alrededores hay numerosos hoteles y centros comerciales, en una zona también muy orientada al turismo ya que allí se encuentra una de las maravillas naturales del mundo: las cataratas de Iguazú.


Aquella tarde visitamos el Parque de las Aves, con más de 150 especies. Algunas de ellas están en peligro de extinción. Además de contemplarlas en una serie de jaulas también puedes entrar en naves de grandes dimensiones en las que las aves, aunque enjauladas, tienen más espacio. También hay zonas dedicadas a las mariposas y a los colibríes y puedes hacerte una fotografía con algún guacamayo posado en tu brazo. Me llamó la atención lo siguiente: en la zona dedicada a los flamencos había espejos. Y es que los flamencos son unas aves asustadizas y al ver reflejadas sus imágenes creen que se tratan de otros ejemplares de la manada, lo cual les aporta más seguridad y las hace estar más tranquilas. Me resultó curiosa esa idea e incluso se me ocurrió algo parecido para los seres humanos, ¿os imagináis?


El 15 de septiembre visitamos la parte argentina del Parque de las Cataratas de Iguazú, donde disfrutamos de un auténtico día de aventuras: por la mañana nos montamos en una lancha que te acerca tanto a las cataratas que te pones empapado, y por la tarde navegamos por un río con mucha tranquilidad, escuchando los sonidos de la selva y viendo pájaros. Parecía que estábamos en una película, en un universo completamente natural y diferente de todo lo que había visto hasta ese momento. Hizo un día espléndido. Al día siguiente visitamos la parte brasileña del parque, que tiene unas vistas espectaculares, aunque no tuvimos tanta suerte ya que estuvo lloviendo. De todas formas fue una experiencia increíble subir y bajar las pasarelas, ver animales como coatíes o cocodrilos, de pequeño tamaño, o admirar la increíble fuerza con la que caía el agua.


Las cataratas de Iguazú son uno de los lugares más maravillosos que he visitado. Sobre todo me quedo con un momento: contemplando la Garganta del Diablo. Una fuerza de la naturaleza, un prodigio, un milagro, millones de litros por segundo. El agua es vida. La naturaleza nos enseña, es sabia. Me quedo con la mera contemplación estética, pero no puedo evitar pensar en la pequeñez del hombre frente a la grandeza de la naturaleza y a su vez en lo grande que somos siendo tan pequeños. Encima en el tren que nos llevaba sonaba 'Nella fantasia', la preciosa melodía de Morricone para la película 'La misión', que siempre me ha emocionado, así que me vienen ese tipo de ideas y sentimientos trascendentes. Iguazú fascina, emociona, impacta y sorprende. El hombre tiene la obligación y el deber de preservar la naturaleza para las futuras generaciones. El 16 ya regresamos a Sao Paulo y al día siguiente volvimos a España. Los viajes, como las historias, llegan a su final. Pero, como os decía en mi primera entrada sobre el viaje, no somos los mismos que antes: algo, pequeño o grande, nos ha pasado. Siempre quedan viajes pendientes.

martes, 6 de octubre de 2009

Río de Janeiro



La ciudad maravillosa. Esta entrada viene marcada por la actualidad, ya que como sabéis el pasado día 2 el Comité Olímpico Internacional designó que fuera la sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Y ganó a Madrid en la votación final, ciudad con la que, por cierto, está hermanada. Pero empecemos hablando de la ciudad maravillosa. Allí pasamos cuatro noches, llegamos el lunes 7 de septiembre (muy Mecano) y regresamos a Sao Paolo el viernes 11. Los autobuses interurbanos son comodísimos: muy grandes, con asientos abatibles.



El contraste con Sao Paolo es enorme: nada más llegar ya te das cuenta de que es una ciudad totalmente turística. Si en Sao Paolo apenas ves turistas, en Río están por todas partes. Nos hospedamos en un coqueto albergue, Bonita, en Ipanema, donde se estuvo hospedando en los años 60 el mítico compositor Antonio Carlos Jobim. Como hizo muy buen tiempo, el primer día lo aprovechamos para ir a la mítica playa de Ipanema.


8 de septiembre: subida al Corcovado, donde se encuentra la estatua del Cristo Redentor, una de las siete nuevas maravillas del mundo. La estatua es bonita, pero después de estar viéndola tantos años igual te la esperas más grandes. Yo creo que lo mejor es su ubicación, quizás los votantes premiaron la cara visible, el símbolo de una ciudad que en sí misma es una maravilla. Por la tarde estuvimos en la playa de Copacabana, aunque esta vez no hubo tanta suerte: el tiempo se nubló. Recuerdos de los años dorados, kilómetros de arena y numerosos hoteles conforman una de las playas urbanas más famosas del mundo.


Interesante el día 9 de septiembre. Un ferry nos llevó hasta Niterói, una población enfrente de Río. Los cariocas bromean con que lo mejor de Niterói son las vistas de Río de Janeiro. Allí visitamos el Museo de Arte Contemporáneo, una de las obras más celebradas del centenario arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, uno de los diseñadores de Brasilia. La colección es una pequeña muestra de obras de autores brasileños. Lo más interesante, como pasa con el Guggenheim de Bilbao, es el continente. Un platillo volante se ha posado frente a la Bahía de Río y extiende una pasarela para que se suban los visitantes a introducirse en un museo contemporáneo. Y con alfombra roja y todo. La visita se completó con la fortaleza de Santa Cruz, en la que residen unos 300 militares. Uno de ellos fue nuestro guía en una curiosa visita. Niterói también tiene extensas playas.



Para el 10 de septiembre dejamos la subida al Pan de Azúcar. Una lástima que amaneciera nublado, aunque a mitad de mañana, justo cuando ya terminábamos la visita, salió el sol. Te montas en el teleférico y subes a dos picos distintos. El Pan de Azúcar tiene 396 metros de alturas y, pese a la niebla, también permite contemplar las vistas espectaculares de esta ciudad. Por la noche fui a ver un concierto, al que dedicaré su propia entrada. Y lo bueno se va terminando: el viernes 11 de septiembre visité por la mañana el estadio de fútbol Maracaná, uno de los más grandes del mundo. Puedes ver los vestuarios, recorrer pasillos llenos de fotos de los jugadores brasileños más extraordinarios, de Pelé a Kaká, y también pisar el césped del estadio, para llevarte una panorámica general.


En líneas generales nos llevamos una impresión de Río de Janeiro, visitando los lugares más típicos para los turistas: Corcovado, Pan de Azúcar, las playas de Copacabana e Ipanema. Como nos movimos en transporte público pasamos al lado de distintos barrios, algunos muy populares, y también vi el sambódromo, una extensa avenida vacía que en Carnaval es el epicentro de la alegría. Esta ciudad es maravillosa y única: tiene mar, montaña, bahía, playas espectaculares, un lago y muchos lugares encantadoras. Otra cosa es la violencia, las fabelas, un poco caótica urbanísticamente, ya que es necesario construir túneles para unir unas zonas con otras. Me alegro de que la hayan designado Ciudad Olímpica, para que pueda recibir un impulso necesario. Ah, y también salimos de fiesta y una vez más queda demostrado que los brasileños son los más alegres del mundo.


Nota: Las fotos de la posada Bonita de Ipanema, Cristo Redentor, Maracaná y el símbolo olímpico son mías. El resto, como la mayoría de las que uso en el blog, son de Internet.

sábado, 3 de octubre de 2009

Cumpleaños en Sevilla


El 1 de octubre fue mi cumpleaños. Desde hace años tengo la costumbre de celebrar este día fuera de mi ciudad natal, porque normalmente coincide con mis vacaciones. Los 26, 27 y 28 los pasé en Madrid, en cumpleaños inolvidables con mis amigos. La entrada en los 29 también ha sido especial: me fui a Sevilla. Allí pasé jueves y viernes. Es una ciudad que me enamora y una vez más lo hizo. Gracias a mi amigo David. Visité el Museo de Bellas Artes, fui a ver una obra de teatro, a la que dedicaré una entrada propia, y estuve de fiesta en Triana. Sevilla siempre embruja, ya le han dicho de todo, pero se lo seguiremos diciendo. Maravillosa. Por cierto de otra ciudad maravillosa, y flamantemente olímpica, os hablaré pronto.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Sao Paulo




Llegamos el lunes 31 de agosto, sobre las 19 horas (hora local, en España eran las doce de la noche). Vuelo muy largo, pero no todos los días se cruza el charco. Fuimos con Iberia. El viaje en taxi desde el aeropuerto de Guarulhos, que se encuentra en otro municipio, hasta la calle de Nazaret, rua Ouro Branco, en el barrio de Jardin Paulista, sirvió para darnos las primeras impresiones de esta megaurbe y este gran país. La palabra que más repetimos fue: contraste. En este primer viaje en taxi pudimos ver zonas bastante deprimidas, con gente en la calle, mucha pobreza, y unos kilómetros más allá rascacielos altísimos y edificios muy lujosos. Al igual que otros muchos países sudamericanos, para la mirada de un europeo llama la atención ese gran contraste entre ricos y pobres, lo que motiva que haya muchas desigualdades sociales.


En un viaje de estas características vas a hacer turismo y por tanto quieres llevarte una impresión general, ya que una ciudad con casi veinte millones de habitantes, lógicamente, es inabarcable. Las excursiones culturales fueron a los puntos más conocidos de la ciudad, esos que vienen en cualquier guía turística. Como mi amiga Nazaret lleva ya casi un año residiendo allí, lo bueno fue que nos llevó a sitios que quedan fuera del 'plan turistazo', como encantadores locales de samba o el barrio de Vila Madalena, de encanto bohemio y un toque chic. El turista se guía por referencias, desde las que encuentra en las guías a las personales. Lo mejor es visitar el país con gente autóctona o que reside allí, para que te puedan llevar a esos lugares maravillosos fuera de las rutas más comerciales. Todo un mundo popular por descubrir.



2 de septiembre. Día muy cultural. Visitamos la Catedral Metropolitana, del siglo XX, la Iglesia de San Gonzalo y el Patio del Colegio. Este edificio tiene interés ya que marca el origen de la ciudad. En 1554 los jesuitas fundaron un colegio sobre un pequeño risco. A partir de ahí se iría creando la que hoy es una de las urbes más grandes del mundo. En el Museo del Padre Anchieta se muestran piezas de arte religioso y maquetas que permiten ir recorriendo la evolución urbanística de Sao Paulo. Después comimos en el Mercado Municipal y por la tarde visitamos la Pinacoteca do Estado, con una interesante colección de arte brasileño del siglo XIX a la actualidad. También resultó curioso el Museo de la Lengua Portuguesa, único del mundo en su género. Con un diseño muy contemporáneo e interactivo permite aprender los orígenes y desarrollo de esta lengua.




El gran pulmón verde de esta ciudad es el Parque Ibirapuera. Allí pasamos la agradable mañana del 3 de septiembre. En primer lugar visitamos el Museo Afrobrasileño, que alberga una completa colección de objetos relacionados con los esclavos africanos que llegaron a Brasil. Muy atractiva su colección de máscaras, figuritas y disfraces de Carnaval. El domingo 13 de septiembre regresé para visitar el MAM (Museu de Arte Moderna), que, junto a una selección de arte contemporáneo brasileño, exhibía obras de Roberto Burle Marx. No lo conocía, es uno de los principales arquitectos paisajistas sudamericanos y colaboró en el diseño de Brasilia, la ciudad ideada por Niemeyer. Precisamente del mítico arquitecto brasileño el parque cuenta con una cúpula.




La comunidad japonesa tiene una importante presencia en Brasil. En el barrio japonés, Liberdade, visitamos el 4 de septiembre el Museo de la Inmigración Japonesa, que relata la llegada de los inmigrantes japoneses al país. Hoy día siguen formando una importante comunidad, la más numerosa fuera de Japón. Esa tarde visitamos el museo más interesante de la ciudad: el MASP (Museu de Arte de Sao Paulo), que lleva la firma de la arquitecta Lina do Bardi. Este edificio de los años 60 causa sensación, ya que se trata de un bloque elevado, suspendido por cuatro grandes pilares, a ocho metros del suelo, con lo cual se conforma una plaza de 74 metros entre los apoyos, que en su día fue la mayor planta libre del mundo. En cuanto a la colección había una muestra de retratos, con obras de Van Dyck, Van Gogh o Picasso, entre otros, así como exposiciones de arte contemporáneo.




Este museo se encuentra en la Avenida Paulista, un rincón que me gustó mucho, el más europeo. Sao Paulo es enorme y tiene muchísimos contrastes: desde zonas muy populares y laberínticas hasta grandes avenidas de estilo más occidental. A Felipe esta avenida le recordó a Nueva York. Aquí celebran los brasileños los triunfos de su selección de fútbol (el más reciente en la Copa Confederaciones) y en junio se convierte en escenario del desfile del orgullo gay más concurrido del mundo. En esta avenida es donde ves a los empresarios, pero también hay mucha gente joven, de estilo más alternativo. El Parque Trianon es un rincón coqueto y resulta curioso visitar un mercadillo, en la línea del de Fuencarral de Madrid. Allí se vendían muñecos artesanales de Amy Winehouse o una gran variedad de relojes, por ejemplo de Los Simpsons, Penélope Cruz, Freud o Casablanca.


No puedo dejar de citar el mercadillo en la Plaza Benedito Calixto o los paseos comerciales por la rua Augusta. Al lado de casa de Nazaret teníamos, en la rua Pamplona, un Carrefour, que fue donde compramos el avituallamiento. Me gustó esta ciudad, aunque no tiene tantos monumentos como una capital europea o es tan hermosa como Río de Janeiro, pero su ritmo nocturno, su mezcla de estilos, sus inmensos contrastes, le dan su encanto. Sao Paulo no es una ciudad turística, de hecho apenas ves turistas en las calles. Por el contrario es el centro económico y financiero del país, con lo cual son habituales los viajes de negocios. Una curiosidad: recorrimos una calle llena de trajes de vestidos de novia, muy kitsch. Y termino citando los locales de samba, donde disfrutamos como niños. Una delicia y gente fantástica y acogedora. ¡Qué saudade!

lunes, 21 de septiembre de 2009

Impresiones brasileñas


"El viaje son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, si no lo que somos" (Fernando Pessoa)

Ya estoy de vuelta. De regreso de Brasil. No me pidáis mucho, aún tengo jet lag,je,je. Mantengo que todo viaje es una vida en pequeñito y un gran viaje sería como una gran vida en pequeñito. La experiencia brasileña ha sido fabulosa, estuve allí desde el lunes 31 de agosto hasta el jueves 17 de septiembre y vengo fascinado. Los paisajes, maravillosos, las fabulosas cataratas de Iguazú, Río de Janeiro con sus playas y monumentos, la urbana Sao Paolo, una de las ciudades más populosas del mundo. La gente es fantástica, compartimos muy buenos momentos, sobre todo una noche de samba en un bar popular. He disfrutado muchísimo, he aprendido y considero que todo viaje sirve para enriquecernos, aunque a lo mejor durante el viaje y en los días posteriores no nos demos cuenta. Pero todo viaje es un paso, pequeño o grande, pero siempre importante.

Esta entrada es sólo una aproximación. Ya os iré contando con más detalle vivencias de ese maravilloso país. Me encantó conocer Sudamérica y también, al ver las cataratas de Iguazú, tuve ocasión de estar en Argentina, país al que tengo pendiente volver. Gracias por todo Nazaret. Gracias a todos, conocidos y desconocidos, por dedicarme parte de vuestro tiempo. Estoy de vuelta.

martes, 11 de agosto de 2009

Ruta del tapeo en Cádiz


La Delegación Municipal de Turismo del Ayuntamiento de Cádiz organiza durante prácticamente todo el verano –del 10 de julio al 20 de septiembre- la Ruta del Tapeo, que este año ha llegado a su octava edición. La idea es muy sencilla: ofrecer una tapa y una copa de vino u otra bebida alternativa por 2,30 euros. Los establecimientos que se adhieren a esta iniciativa figuran en una guía y en muchos casos se dan a conocer a los turistas de fuera de la capital, ya que muchos no están en los lugares más transitadas.

En 2006 comí por primera vez la Tapa Cai. Al año siguiente volví con mi amigo Adolfo y esta vez hicimos una auténtica ruta, pasando por 12 establecimientos en los que nos pusieron otros tantos sellos que nos sirvieron para pasar por la Oficina de Turismo y obtener un pack con tres botellas de la tierra. Las botellas son lo de menos, lo divertido es elegir la tapa que te gusta, ir callejeando, cambiar de un sitio a otro…

El 30 y 31 de julio estuve con mi familia en Cádiz y aproveché para visitar algunos establecimientos. Así en La Catedral probé el pan romano con tomate, aceite de oliva y jamón de bellota. El pan romano parece pan de pizza, con especias. En el Senador me sirvieron lomito de dorada y brocheta marinera y en el Mesón de las Américas un solomillo a las finas hierbas (aunque yo no soy demasiado carnívoro, pero hay que probar de tó, o casi). Uno de mis favoritos fue El Balandro, que ofrecía unas tiras de solomillo de pollo a las cinco setas. En un plato muy bien presentado te encuentras una pequeña bolsa crujiente que contiene trozos de setas, el solomillo cortado muy finito y la yema de un huevo.

Además también podías comerte, por el mismo precio, la tapa postre. En El Corte Inglés probé el bienmesabe de almendra. Este término tan sugerente –qué bien me sabe hijo, nombra tanto el pescado como una variedad de dulce que se prepara en Cádiz. Y otro detalle más en esta entrada tan ligera (y gastronómica, que la gastronomía también es cultura, por supuesto) es que la ciudad ya se está volcando con los preparativos de 1.812. Con motivo del bicentenario de la Constitución de Cádiz se están realizando obras públicas, convocando numerosas actividades y también la Ruta del Tapeo será especial. Como adelanto se invita a los establecimientos que quieran a que elaboren algún plato típico de esa época. Yo no probé ninguno, aunque algunos de los ofertados eran rancho de papas con carne, bacalao en escabeche de vinagre de Jerez con verduras o albóndigas de rabo de toro. Y que viva la Pepa!

sábado, 8 de agosto de 2009

El Plata


Bienvenidos al Plata. Calle 4 de Agosto, 23. Zaragoza. Antes de ir al concierto de Madonna visité este cabaret surrealista, un lugar fascinante. Leí la referencia en la guía de viaje dedicada a la capital maña de El País y allí que me planté. Por la noche es Plata Club, una discoteca, pero yo entré poco después de las 16 horas, cuando abre. El primer tramo de la tarde es para cafés y bebidas, después sirven tapas y a la noche se convierte en un club de música electrónica.

Allá por los años 60 el barrio de El Tubo era todo un hervidero. Hoy sigue teniendo mucha vida, aunque en aquellos tiempos tuvo que tener más encanto. Terenci Moix cita en ‘El día que murió Marylin’ este barrio como lugar de escapada de los burgueses catalanes en el franquismo. Un lugar para la bebida y para la picaresca. Un tiempo para la búsqueda de la libertad, para refugiarse en lo exótico y lo sugerente, para degustar lo prohibido, aunque sea sólo por un rato. En pleno siglo XXI el cineasta Bigas Luna (no toda su producción está al mismo nivel, pero me gusta su universo de erotómano) ha rescatado el Plata y es el director artístico de este local, primo hermano de El Pay Pay de Cádiz (que espero visitar algún día).

Estuve sólo un rato, pero me fascinó. Cuando no hay actuaciones tienen puestas canciones españolas de los años 60 y 70, con encanto kitsch, las típicas que bailas en Nochevieja entre amigos. El show dura algo menos de media hora y se van alternando distintos números variados, de cabaret. Una señora orondamente felliniana que nos cuenta a qué dedica el tiempo cuando viene el fontanero a su casa (un clásico). Exhibición de hula-hop. Carne mostrada de ambos sexos. Momento más lírico: un chico y una chica escenifican las postrimerías de su amor mientras Jacques Brel canta ‘Ne me quitte pas’. Tampoco podía faltar una jota, con aires picarescos. Un universo fascinante, llamativo y diferente, eso sí: un café con leche me costó 3,50 euros, pero pagas el sitio, la verdad.

Una vez terminado el espectáculo los más atrevidos pueden subir al escenario por una escalera de madera. A través de un pequeño agujerito puedes mirar a ver qué se cuece… una boca femenina introdujo un papel doblado por el pequeño orificio. Algo así como las galletas de la suerte orientales pero en un ‘cabaré ibérico’. Y el mensaje que me tocó fue: Si hay lengua hay amor.