sábado, 8 de agosto de 2009

Las bodas de Fígaro en Madrid

Después del subidón de la noche anterior con el concierto de Madonna, el domingo 26 de julio me esperaba en Madrid otro bocado musical, aunque de un género muy diferente al pop: el operístico. Hacía mucho tiempo que tenía ganas de ver Las bodas de Fígaro, una de mis óperas favoritas, y pude satisfacer mi deseo con una coproducción del Teatro Real, que cerraba la temporada de ópera 2008/2009.

Esta puesta en escena de Emilio Sagi destaca los aspectos sensuales del enredo y, como reconocía el director de escena, Sevilla es un personaje más. Desde los típicos azulejos hasta el cuarto y último acto, maravilloso, con un patio andaluz que, como comentaba mi amigo Víctor, que disfrutó mucho de la función, parecía que estaba a punto de salir la Duquesa de Alba en el Palacio de las Dueñas. Otro detalle que me gustó fue retrasar un poco la época en la que se desarrolla la acción para que los personajes luzcan trajes goyescos. Fígaro parecía el torero Pepe Hillo y Susana una de las alegres majas de la Pradera de San Isidro.

Gran reparto, con Ludovic Tézier en el papel del conde de Almaviva, Barbara Frittoli como la condesa, Isabel Rey interpretando a Susana, Luca Pisaroni dando voz a Fígaro y Marina Comparato en Cherubino, por citar a los cinco principales. Me gustaron especialmente la pícara Susana de Isabel Rey y la majestuosa condesa, aunque todos los cantantes estuvieron a la altura. También destacó en esta producción el aspecto interpretativo, con numerosos movimientos en escena que ayudaban a hacer aún más loco y divertido el enredo.

‘Las bodas de Fígaro’ es una joya, la mires como la mires. La música es deliciosa, llena de escenas antológicas, es como un recopilatorio en versión operística: si bien algunas arias son de lucimiento para algunos personajes, para mi gusto no sobra nada, toda la música es exquisita y la acción se sigue con mucha facilidad. Una excelente introducción para quien quiera disfrutar del mundo de la ópera: siempre recomiendo a mis amigos empezar a la italiana. Toda la acción transcurre en un día y su libreto, obra de Lorenzo da Ponte, no tiene que envidiar al de los culebrones: amoríos, enredos, ligues, un adolescente que le tira los tejos a todo lo que se mueve, un matrimonio en descomposición… hasta una divertida madurita que se quiere casar con uno de los protagonistas y al final resulta que es su hijo!

El público del Teatro Real no es especialmente cálido, por eso tiene más valor la ovación que recibieron los cantantes, coro y orquesta al término de las casi cuatro horas de música. Cuatro actos. Mozart inspiradísimo, un día de locura, melodías inolvidables, aire sevillano y veladas críticas a la sociedad de la época, no hay que olvidar que la obra literaria de Beaumarchais en la que se inspira estuvo prohibida en varios países y se la considera precursora de los ideales de la revolución de 1.789. Sin duda dos días intensos: viva Madonna y viva Mozart siempre!

Os dejo con la deliciosa y exquisita ‘Canzonetta sull´aria’ en las voces de Renée Fleming y Cecilia Bartoli.
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